¡Qué Conan ni que hostias! Dadme las sensaciones de El Señor de los Anillos, esa infinidad de nombres casi impronunciables, criaturas, lugares horribles y verdes pastos donde descansar. Dejadme oler el papel que, como siempre, acaba transformado en un personaje más de la trama. Dadme trascendencia, épica, dadme “la última oportunidad” o “es ahora oSigue leyendo «Sláine: EL Dios Cornudo»