Usagi Yojimbo & las Tortugas Ninja

Animalicos, espadas y hostias como panes

Hace no muchas semanas grabamos uno de los programas que entraron directamente al fondo de mi corazoncito por una simple y a la vez mastodóntica razón: mi querida familia Invencible decidió, sin recibir de mi persona presión alcantarillil alguna, grabar un especial de las Tortugas Ninja donde disfrutamos, ya no sólo de total unanimidad, sino de crossovers tan variopintos y divertidos con Stranger Things, los Masters del Universo, Naruto, Godzilla o Cazafantasmas que junto a un excelente análisis de Alex de la serie original de 1984 acabó siendo, personalmente para mí, uno de los más completos. Ahí fue donde mi jazzman Marc cayó en la cuenta de que nadie se acordó del cruce más lógico y repetido a lo largo de los años: con Usagi Yojimbo del gran Stan Sakai, así que ahora toca ponerle remedio.

Bastantes años pasaron para que Leonardo, Raphael, Donatello y Michelangelo volvieran a cruzarse en el camino del personaje inspirado en el rōnin Miyamoto Musashi, Miyamoto Usagi. Un conejo samurái que, para los que aún no le conocen y no se han animado a lanzarse de cabeza a la gran cantidad de historias que, afortunadamente, ya posee, tras la muerte de su señor, comenzará un recorrido por todo el país para aprender sobre sí mismo mientras que, durante el viaje, conocerá a infinidad de amigos y enemigos. Unos personajes que comparten muchas cosas en común y que tienen aquí la oportunidad de vivir otra nueva aventura.

Y lo mejor que tiene y nos damos cuenta con pocas páginas es su delicada simpleza que va en línea recta de principio a fin sin necesidad de esconderse ases en la manga. Lo que se ve es lo que hay y eso juega su favor. Stan Sakai saca todo el provecho posible apoyando la motivación principal en una leyenda japonesa tan interesante como pintoresca y ahí es donde la simpleza argumental adquiere el tono aventurero y de fantasía necesario para darle grosor al conjunto. Algo que no sorprenderá a los lectores conocedores de las historias del samurái, dado que su creador siempre ha recreado fielmente la cultura japonesa medieval de una manera impecable añadiendo sus propios elementos a la misma con el único fin de enriquecerlo.

La veteranía es un grado y Sakai sabe condensar bastante bien en sólo cuarenta páginas los ingredientes esenciales para que la historia funcione dejándose de coyunturas innecesarias o palabrería insulsa, moscas cojoneras que tanto abundan en el mainstream norteamericano. Lo lleva todo a su terreno y consigue, una vez más, convertir el folclore japonés en un enemigo interesante. Acción frenética, lucha directa al grano y unas pinceladas de humor. Punto. Todos los personajes cumplen con su papel y santas pascuas. Un aroma a comicbook viejuno donde cada página tiene un valor que raramente veremos en los cómics actuales, donde una escena intrascendente puede ocupar más de una página y de dos. Mi tiempo te debe una, Stan.

El estilo del autor japonés, armoniosamente tosco y dinámico, es esencial para entender la vida de Usagi y guarda muchas similitudes con el trazo sucio y casi exento de curvas de las Tortugas Ninja originales dibujadas por Eastman y Laird. El autor no pierde su toque y carga las viñetas de incesantes combates entre muchos personajes a la vez, donde las espadas van y vienen, siempre sin abusar de la violencia gratuita y huyendo de una exageración sanguinaria al más puro estilo Tarantino. Un detalle que se agradece y conjunta a las mil maravillas con ese trazo que perfectamente puede tener el calificativo de infantojuvenil.

Para esta ocasión, cuenta una vez más con la inestimable ayuda a los colores del veterano Tom Luth, autor de MAD Magazine, que se encargó de colorear las portadas de las historias de Sakai en más de cien números en su andadura en Dark Horse. El colorista de personajes clásicos como el Capitán Zanahoria de DC Comics o la creación del dibujante español Sergio Aragonés, Groo the Wanderer, se complementa perfectamente para que los personajes y su elección de colores acabe siendo de una armonía plausible y que pese a la cantidad de colores usados, no saque al lector de la realidad visual que está leyendo

En títulos así, sin pretensiones grandilocuentes ni giros raros, ni idas de olla absurdas u ochentismo de introspección o visiones crepusculares, es cuando uno se da cuenta que en la insignificancia más pura está muchas veces la diversión más sana. Aquí los personajes son la propia historia y no necesitan enmarañarse en sí mismos ni reinventar nada para que tengan que funcionar. Sólo hace falta un escenario idóneo para que, por sí mismos, hagan lo que saben hacer y acaben ganándose al lector. Todo eso y los claros vínculos orientales que tienen en común son más que suficientes.

Esta reseña, modificada y actualizada, formó parte originalmente de Zona Zhero.

Ficha técnica

Título originalTeenage Mutant Ninja Turtles/Usagi Yojimbo
AutoresStan Sakai, Tom Luth 
EditorialPlaneta Cómics
Fecha de publicaciónAbril 2018

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *