Condenados al horror
“El odio sólo genera más odio. Y mi breve historia camina sobre minas llenas de este sentimiento allá por donde pisé. Todo empezó el día en que unos odiosos hombres llegaron al poder en mi tierra natal. Enseguida ellos dirigieron todo su odio hacia otros países y determinaron que todo varón por encima de los 18 años debería ir al frente para jugarse la vida contra otra gente que, a su vez, automáticamente, ya les odiaba sólo por pertenecer al otro bando. A los 15 años vi partir a mi padre y sería la última vez que mi madre, mi hermana y yo lo veríamos… En ese momento odié esa puta guerra que ni siquiera entendía, y ese odio comenzó a fraguarse dentro de mí, como si fuera un incendio que comienza con una pequeña ascua. Un año después, este joven murciélago cumplió 16 años, justo la edad a la que los hombres que odiaban decidieron aumentar el reclutamiento cuando el odio había consumido a tantos de sus soldados. A pesar de que el odio ya recorría mi ser y quise ir, el amor de mi madre lo calmó y me convenció para esconderme en el sótano de la casa. Sin embargo, los hombres que odian entraron a punta de rifle, amenazando con violar y matar a mi hermana y mi madre si no les decían dónde estaba.
Así es como el odio volvió a ganar. Me pusieron un uniforme y me enseñaron cómo disparar odio hacia un supuesto enemigo que no conocía y que seguramente también tendría una familia y unos hombres que odian que les indicaron hacia dónde volcar todo su odio. Tras dos años rodeado de muerte, violencia, amigos que se quedaban en el camino y enemigos que me llevé por el camino, mi odio pudo darse rienda suelta hasta que comencé a preguntarme qué sentido tenía toda esta guerra inútil, donde el odio me había convertido en una persona a la que ni reconocía cuando miraba al espejo. Gracias a mi gran labor, los hombres que odiaban me dieron la oportunidad de volver a mi tierra natal para ejercer como soldado allí, defendiendo un enorme cañón que escupía tanto odio que nos haría ganar esta miserable guerra. Por fin me alejaba de todo ese odio y podía estar cerca de mi amada familia otra vez… hasta que apareció él en los cielos. Milton Shaw, piloto de un bombardero enemigo, que descargó sus bombas de odio sobre la ciudad a pesar de que sabía que el cañón estaba rodeado de civiles.

El odio arrasó la ciudad y con ella se llevó también a mi madre y mi hermana. Algo explotó dentro de mí también, cuando vi sus cuerpos destrozados y seguidamente me comunicaron que aquel piloto había saltado y se encontraba escondido entre las ruinas de la ciudad. Fui odio y nada más, yo dejé de existir. Agarré mi rifle y me lancé a las calles en su búsqueda. Lo acabé encontrando desprevenido, a punto de escapar por uno de los puentes de la ciudad, y le golpeé con todo mi odio. Cegado por el rencor, saqué mi cuchillo y él me imitó, quería matarlo con mis propias manos. Forcejeamos y caímos juntos al agua. Le clave mi cuchillo con todo el odio que albergaba mi ser, y él me acabó clavando el suyo, sorprendentemente lleno aún más de odio del que yo tenía… Así acabó la cosa, vi cómo él nadaba a la superficie mientras yo caía al fondo y sólo pude pensar en todo el odio que había consumido mi vida y la de todos a mi alrededor. Basta con que un hombre odie a otro para que el odio vaya corriendo a la humanidad entera. Se acabó odiar, toca descansar. Esperadme familia, ya voy…”
Este relato, nacido de mi imaginación a partir de un mero soldado que aparece en este pedazo de cómic que es Escape, creo que os ayudará para haceros una ligera idea de la increíble historia bélica que nos narra el gran Rick Remender a través de unos personajes antropomórficos geniales. Este es un recurso que utilizan muchos autores y que a mí en concreto siempre me funciona a las mil maravillas, pero más aún si va acompañado de un dibujante tan increíble como lo es el gran Daniel Acuña que, con su estilo tan personal, en el que parece que no creara los contornos de ninguna figura, consigue meternos con sus colores, juegos de sombras y luces, y más habilidades que tiene, en plena Segunda Guerra Mundial. De verdad creo que es un dibujante muy infravalorado del que se debería hablar mucho más y seguramente así sea a partir de ahora porque este puede ser uno de sus mejores trabajos, sin duda. Consigue dotar de personalidad a cada uno de sus personajes sólo con visualizarlos, tanto por el animal que son como por sus gestos. Tanto es así que estoy casi seguro de que Milton Shaw, este piloto bombardero que os describo en el relato y que es realmente el protagonista de la historia, me recuerda demasiado al mismísimo Bruce Willis como para no serlo.

Este equipo creativo nos llevará por la cruda realidad de la guerra y el dolor que arrastra hacia estas dos cosas. Os ordeno que compréis este tomo y con ello os aseguro que no me odiaréis. Un cómic para todo el mundo, con el mensaje que se deja ver de que al final todos somos meras marionetas de aquellos que nos dirigen y para los cuales no somos más que carne de cañón. Veréis al gran piloto recorrer las ruinas cual Rambo en Acorralado para intentar escapar de un destino que se antoja imposible de salvar. Por el ca mino os aseguro una acción brutal a raudales que os hará vibrar y a la misma vez una parte más profunda que os hará reflexionar sobre el horror de la guerra. Posiblemente sea la mejor obra de Rick Remender desde hace mucho tiempo, y desde luego la mejor de Daniel Acuña. Sólo por estas dos cosas os ordeno que compréis este tomo y con ello os aseguro que no me odiaréis.
Ficha técnica
| Título original | Escape |
| Autores | Rick Remender, Daniel Acuña |
| Editorial | Norma Editorial |
| Fecha de publicación | Mayo 2026 |
