Lucifer

¿Por qué al diablo también se le llama Estrella del Alba o El Portador de Luz?

No os voy a engañar, antaño fui un fiel creyente de la religión cristiana, hasta tal punto que estoy hasta confirmado en la fe. Pero, poco a poco, fui perdiendo mis creencias a medida que crecía y la vida me golpeaba una y otra vez, teniendo como punto sin vuelta atrás el fallecimiento de mi padre en 2015 por un maldito cáncer. A los días de que esto ocurriera, me fui en silencio, en soledad, a visitar la catedral de Justo Gallego en Mejorada del Campo. Para quien no la conozca, esta catedral la hizo un solo hombre con sus manos y poca ayuda más, sin conocimiento alguno de arquitectura, ni la mejor salud del mundo, pero con la firme convicción de que Dios le había encomendado esa tarea. Sin materiales, ni dinero, poco a poco, se fue alzando este monumento a base de basura, cristales rotos, y algo de material que iba sobrando de obras cercanas o donaciones de la gente. Acudí allí porque no se me ocurría ningún ejemplo más claro de lo que la fe absoluta puede llegar a hacer en el ser humano, y fui buscando respuestas. ¿Por qué Dios, porque te lo has llevado? ¿Por qué tanto dolor? Pero no sentí absolutamente nada, sólo silencio y vacío.

Algo murió en mi ese día. Tal vez fuera mi fe o tal vez sólo mi inocencia. Y no, no fue que dejara de creer en un ser superior que nos creó, es algo que hasta la fecha no descarto. Pero tuve claro que, si existe algo así, o somos demasiado insignificante dentro del universo como para que le preocupemos una mierda o su propia creación se le ha quedado demasiado grande como para estar a la altura. De pronto todo dejó de tener sentido. ¿Si Dios es tan bueno, porque necesita que constantemente tengamos que estar dorándole la píldora? Como un hijo que descubre que sus padres no son perfectos, empecé a cuestionarlo en todo.

Os cuento todo esto porque durante toda la obra de Lucifer me he sentido identificado con él. Aquí se nos presenta al hijo favorito de Dios castigado hace eones por su padre, sólo por cuestionar los actos de este, y obligado a trabajar como castigador de las almas en el infierno. Al igual que yo, Estrella del Alba se rebeló contra su creador y empezó a sembrar la duda entre sus hermanos sobre si el mandato del padre de todos era correcto, y si lo que la hueste de ángeles hacía en su nombre, era el camino a seguir o sólo la corrupción del poder. Esto llevaría al cielo a una guerra que acabaría con la derrota del Portador de Luz. Ante esto Dios decidió apartar a este de todos condenándolo al reino del infierno y convirtiéndolo en el obligado gesto de las almas condenadas.

Fue el gran autor Neil Gaiman quien creo el personaje de Lucifer en sus páginas de la obra maestra que es Sandman. ¿Quién no calló prendido de su versión tan magnífica del rey del inframundo? No sólo nos lo presentó, sino que además sentó las bases para que Mike Carey cogiera el relevo y decidiera darle su propia historia a nuestro protagonista. Todo esto después de que el guionista de Sandman nos dejara la boca desencajada cuando el diablo decide cerrar las puertas del infierno y darle las llaves al propio Sueño. Este se largaría a la tierra donde decidió montar un club nocturno con mucha clase y buenos cócteles. Es justo en este punto donde comienza la obra que os traigo. Estrella del Alba ve perturbado su retiro por la hueste de ángeles que le requieren, según dicen por mandato de Dios, para cumplir una misión que ellos no pueden. Ante esto, el diablo se da cuenta de que ni su padre, ni sus hermanos, le dejarán nunca en paz. Pero se le ocurre una idea brillante, algo mucho más grande de lo que en un primer momento os podáis ni imaginar. Aprovecha su aborrecida situación para plantearse la oportunidad de hacer las cosas mejor que el Todopoderoso. ¿Y si él creara un nuevo universo de cero?

Durante los 75 número que dura toda la obra, este planteamiento inicial crecerá como no os podéis ni plantear, llevando a nuestro protagonista a rodearse de increíbles personajes secundarios en su camino, como Mazikeen, su fiel sirviente, o la niña Elaine Belloc, cuyo destino estará muy ligado al del propio Lucifer. Pero también personajes bíblicos como el arcángel Gabriel, Lilith o el propio Dios. Se me hace imposible explicar con palabras el viaje que ha sido esta lectura, pero os puedo asegurar que no tiene nada que envidiar a su obra padre, Sandman. Hay grapas que se me han quedado clavadas en la mente y nunca saldrán de allí, ya sea por lo que me han hecho reflexionar o porque la historia me encogió el corazón.

No os esperéis tampoco encontraros a un Lucifer bueno que ha sido maltratado, ni mucho menos. Precisamente esta obra habla de que la idea del bien y el mal, el blanco y el negro, es absurda e infantil, y que la vida se mueve por los grises. El hijo favorito de Dios era y es un rebelde, un egocéntrico y un egoísta. En resumidas cuentas, un verdadero hijo de puta, aunque a veces también tenga su parte buena. El personaje se enorgullece de decir que siempre cumple sus promesas, pero la forma y lo que cueste es algo que nunca esta claramente definido. Su evolución es clara ya que nada le parará para conseguir sus objetivos… ¿O tal vez sí?

Sólo hay una pega enorme que le pongo a este cómic, y es algo que siempre he odiado. Durante toda su lectura pasamos por un baile continuado de dibujantes sin control ni sentido, de los cuales sólo destaco a mi gusto a Dean Ormston y a Peter Gross, ambos con estilos muy distintos, pero que creo que son los que mejor se adaptan al estilo de la historia que se nos narra. El resto no hace justicia a la tremenda epopeya, lo cual me llena de rabia sólo de imaginar lo que esta sería con dibujantes en todo momento a la altura que se merece. Por suerte, tenemos también las celestiales portadas de Christopher Moeller, el cual consigue que desee adorar sus dibujos colgados en altares y catedrales.

En resumen, si os gustan historias con toque de fantasía, pero arraigado a la realidad y a reflexiones muy profundas sobre el ser humano; si os gustan los relatos tal vez largos y algo pesados, pero que con calma y la cabeza en su sitio se convierten en algo que nunca olvidareis, esta es vuestra lectura. Si os gustó Sandman os gustará Lucifer, sin ninguna duda. Aquí os he plasmado no sólo el tipo de lectura que esto es, sino lo que ha significado para mi y como lo he ligado a mis sentimientos y pensamientos. Al acabarlo, en parte, me he reconciliado con Dios y me he planteado una nueva posibilidad en su existencia. Tal vez este, nos dio la vida, se largó y nos dejó. No por pasar de nosotros, sino que al igual que un padre debe hacer con sus hijos, en un punto dado, tuvo que dejar que voláramos solos y viviéramos nuestra vida como quisiéramos. Ahora la pregunta que ronda mi cabeza es: si en verdad existe y nos creó, ¿la humanidad hemos estado a la altura de semejante regalo? Creo que ambos sabemos que la respuesta probablemente sea no.

Ficha técnica

Título originalLucifer
AutoresMike Carey, Dean Ormston, Peter Gross, Varios autores
EditorialECC Ediciones
Fecha de publicaciónEnero 2018

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *