La Espera

Un mundo dividido por barreras

Destruida. Rota. Perdida. Así es como me hacen sentir las obras de Keum Suk Gendry-Kim. Culpable. Sí, posiblemente este sea el adjetivo que más se adecua a lo que despierta en mí. Y no, yo no he tenido nada que ver con la horrible trayectoria de Corea a lo largo de la historia, pero sí me culpo por mi ignorancia. Cuando yo era pequeña se pudo ver en la televisión la caída del muro de Berlín y, a día de hoy, toda Europa conoce ese suceso. Nos llevamos las manos a la cabeza pensando lo horrible que debió ser que una pared te separase de tu familia, que, de un día para otro, unos degenerados decidan que ya no podíais reencontraros. Todos podemos imaginar la impotencia, pero estamos cegados ante la realidad actual y es que hay gente pasando por lo mismo ahora.

Me resulta curioso el concepto de historia. Te la enseñan como algo totalmente veraz. Son hechos reales dicen, pero todos sabemos que una realidad se distorsiona siempre dependiendo de quién la cuente y que nunca nos llega la más pura verdad de todo. Además, me resulta curioso que en la enseñanza pongan barreras al estudio de la historia. Lo que quiero decir es que estudié la prehistoria y los romanos miles de veces, pero jamás se molestaron en enseñarme qué paso en Asia, en Oceanía o en África. ¿Por qué? ¿Acaso es importante que los alemanes no pudieran ver a sus familias, pero que coreanos sigan en esa situación a día de hoy da igual? Sesgos y más sesgos.

A diferencia de su anterior novela gráfica, Hierba (link a mi reseña aquí), la autora ha preferido hacer un relato de ficción basada en hechos reales en vez de una biografía, para respetar a todas esas familias que están pasando por momentos similares a los narrados en la obra. De esta forma, nos traslada a esa Corea que primero tuvo que sufrir la represión de los japoneses, luego de los rusos y, por último, al iluminado norcoreano que quiso imponer un comunismo a la fuerza. El caso es que, tras muchas guerras, estalló el conflicto civil en el país. Uno quería un régimen donde ser un dios, y otros deseaban ser libres por primera vez en muchos años. Esto resultó en un gran éxodo de civiles que huían del frente y que sólo intentaban sobrevivir. No sabían dónde iban, no sabían ni qué estaba pasando, sólo se echaron a sus hijos a la espalda y empezaron a caminar. Esto desembocó en la separación de las dos Coreas que conocemos actualmente, con familias separadas por un área desmilitarizada que actualmente se puede visitar como atracción turística… Sí, damos asco.

En fin… La obra se centra en el Sur, en las familias que intentaban reencontrarse con sus hijos, maridos, hermanos y padres que se habían quedado atrapados en el norte y de los que no sabían ni si estaban vivos. ¿Por qué no se habla de las personas del Norte? Porque de ahí la información real no sale y si alguien se atreve a hablar todo su linaje es llevado a campos de concentración. Si traicionas al Norte, hasta tus primos lejanos, que no saben ni que existes, son condenados. Así que, debido a que el mundo está lleno de psicópatas con poder, nos tenemos que conformar con la experiencia de los que tuvieron un poco más de suerte. 

A pesar de que el cómic muestra perfectamente la desesperación de esas personas que solamente desean volver a reencontrarse con sus seres queridos y te transmite su sentimiento de culpabilidad por seguir adelante, hay algo que a mí me ha calado mucho más hondo. Tal vez sea porque es algo más tangible para nuestra sociedad. Y es lo duro que es ver a tu madre hacerse mayor y los remordimientos por querer vivir tu propia vida. Y es que, la novela gráfica se centra en una anciana que se vio separada de su hijo y su marido, y es narrada por su hija que se ha quedado a su lado durante mucho tiempo y que ahora necesita empezar a vivir para ella misma y alejarse de su madre.

Yo personalmente he pasado por ello. Aguanté en casa de mi madre más de lo normal para que no estuviese sola, pero llego un momento en el que necesitaba volar y fue demasiado duro. El sentimiento de culpabilidad es algo con lo que aprendí a vivir desde el día que decidí irme a vivir con mi pareja. ¿Soy mala persona por querer vivir mi vida? Sé que la respuesta es no, pero a la vez no dejo de sentirme como si fuese una egoísta. Es triste pensar que esas personas que lo dieron todo por sus hijos, se ven solos cuando más débiles están. Y me diréis: “es ley de vida”. Y yo os contestaré que sí, pero que sigue siendo una mierda. Lo cierto es que a veces es insoportable la carga que produce el saber que hay alguien que te necesita y no puedes estar ahí para ellos.

Bueno, como veis, el cómic me ha tocado la patata, pero dejando de lado mis propios traumas, creo que es necesario que la gente se acerque a esta historia, ya sea por cultura o por desarrollar la empatía que tanto falta en este mundo. Además, desde el punto de vista del apartado gráfico es una maravilla. Me apasiona como Keum Suk Gendry-Kim nos ofrece siempre relatos acompañados por un dibujo abocetado a veces y detallista en otras páginas, que da esa sensación de ser un cuaderno que acompaña a la artista allá donde va, haciéndolo así algo muy personal y único.

No dudéis en ir a comprar esta obra y otras de esta misma autora que lucha por mostrar al mundo historias que han pasado desapercibidas por nuestros ojos cerrados por el egocentrismo de la sociedad actual.

Ficha técnica

Título original기다림
AutoresKeum Suk Gendry-Kim
EditorialReservoir Books
Fecha de publicaciónEnero 2023

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