Cruel summer

Juventud, divino infierno

Tipos acabados, matones, carteristas y ladrones, pequeños canallas. Alcohol, tabaco, una femme fatale. ¿Qué tópico verdad? Así son el 90% de las historias de criminales. Pero, hay un par de tipos que, tirando de los clichés, no sé cómo explicar lo que hacen para encandilarnos de nuevo haciendo lo de siempre. Más de lo mismo, sí, pero en el mejorcísimo de los sentidos. Bienvenidos a Criminal.

Esta gente empieza a darme miedo, en serio. Sólo mediante la venta de su alma al diablo es posible que sean capaces de llevar años y años dándonos joya tras joya sin apenas inmutarse. Las calles y los delincuentes de los barrios bajos se transforman en las palabras de Brubaker y los lápices de Philips en un fresco de decadencia, miseria, crimen y vidas arruinadas. La juventud es una etapa muy jodida, y más si te crías con un padre tan cabrón como Teeg Lawless; tu destino está marcado.

Tu vida va a ser tan sólo un camino de violencia, atracos y pasta para gastar mientras piensas en el siguiente golpe. Éste es el mundo de Brubaker y Philips, el mundo de Criminal. Nadie escapa a los problemas del pasado. Da igual que los hundas en alcohol o huyas de ellos a 150 km por hora, ellos siempre te encuentran. La esperanza y la felicidad es sólo una utopía a la que aspiran los personajes de este guionista, porque cuando parece que las cosas por fin van bien, llega la hostia que hace añicos los sueños de todos. Así, el autor te devuelve a la realidad y te dice que, en el mundo de los bajos fondos, lo más probable es que acabes muerto. O peor.

Todos y cada uno de los personajes de esta obra están ahí por un motivo, todos tienen su papel en la historia dentro de éste cruel y despiadado, oloroso a tabaco, mundo de violencia y desesperación. Todos componen un reparto coral en el que en cada nueva historia dotan de más profundidad y complejidad al mundo de Criminal, dando más volumen si cabe a los personajes que ya conocíamos e introduciendo otros nuevos que enriquecen la serie. Porque eso es lo que destila este cómic, la cruda realidad de lo que supone criarse entre ladrones y maleantes, en una huida hacia delante en la que de adolescente sólo sabes vivir el momento, gastar los pavos que robaste ayer y comprar con los que robarás mañana, sin que te importen las consecuencias. La adrenalina y el subidón de la acción y la huida, sentirte vivo dentro de tu vida hueca.

Y, en cierto modo, esta historia es, a su manera, autobiográfica, puesto que se nutre de los recuerdos del joven Brubaker y sus escarceos con la delincuencia. Por eso, el autor escribe desde las entrañas, desde los recuerdos vividos, y por eso su narración es tan pura, visceral, real. Este es el motivo de que no puedas dejar de leerlo, como el yonki que no puede dejar el caballo. Por ello, es para mí uno de los mejores guionistas de todos los tiempos, mientras Philips te envuelve en sus tintas y su finísimo dibujo, apoyado en los colores de su hijo, al igual que los Lawless, de tal palo tal astilla. Un tándem que si no es a estas alturas uno de los mejores de la historia del noveno arte no sé qué más tienen que hacer.

Cruel Summer es otra maravilla más que añadir a la historia de Criminal que ningún amante de los cómics y el género negro puede perderse.

Ficha técnica

Título originalCruel Summer
AutoresEd Brubaker, Sean Philips, Jacob Philips
EditorialPanini Comics
Fecha de publicaciónAgosto 2021

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