Creepy presenta Richard Corben

¿Crees que lo has visto todo? Por favor, pasa y acomódate

La iglesia del Corbinismo cuenta con un mar de acólitos. Entre ellos, mis compañeros enLos invencibles Podcast Fer y Marc, por los cuales me dejo influenciar asiduamente. Si sumamos a esto la excusa de realizar un programa hablando sobre obras de terror, aderezándolo con algo de inquietud sobre los orígenes del género y de sus grandes autores, la compra de este volumen se me antojaba obligatoria. Cierto es que, más allá de las historias dibujadas por Richard Corben en el universo Hellboy de Mike Mignola, no había tenido contacto alguno con la obra del artista de Misuri. Ahora, por fin, una vez finalizado el tomo, me doy cuenta y soy capaz de afirmar, la influencia vital de este genio en el noveno arte. Sin duda, referente y ejemplo artístico a seguir.

Creepy presenta Richard Corben, editado por Planeta Cómic, aúna una cuarentena de historias publicadas en las revistas Creepy y Eerie durante los años 1964 y 1983, siguiendo el modelo ejercido anteriormente en los cómics publicados bajo el sello editorial EC Comics de Entertaining Comics.

Aquel que conoce mis gustos personales, sabrá de mi problema con los relatos cortos. Por lo que hablar bien de esta recopilación da claro síntoma de su calidad. Su lectura no es recomendable para todo el mundo, aquellos a los que se les atraganta la narrativa de antes de los ochenta, o aquellas personas que se estén iniciando en el medio, por favor, absteneos. Ahora bien, si no tienes problemas con ese tipo de lectura y quieres rellenar un hueco, enriqueciéndote como lector teniendo en cuenta su valor histórico, no lo dudes, no dejes escapar esta oportunidad para indagar en el trabajo de uno de los autores más reconocidos del siglo XX. 

Está claro que lo que da uniformidad a este libro son los dibujos de Richard Corben, pero no podemos obviar a los guionistas que lo acompañan. Entre ellos, los nombres con los que más familiarizado estoy, y los que más destaco, son Doug Moench y Bruces Jones, que muchos de nosotros reconocemos por su inolvidable trabajo al mando del murciélago de Gotham, Batman. A decir verdad, cuando uno de estos dos guionistas aparece en escena, siento que la narración fluye de manera más natural y que las historias ganan enteros, aunque quizá mi admiración hacia ellos no me permita ser parcial. Por supuesto, no puedo dejar de mencionar las adaptaciones de los relatos del maestro Edgar Allan Poe, padre del terror psicológico.

¿Es posible hacer terror en un cómic? Los recursos en el noveno arte son muchísimos, pero en lo que se refiere al género del terror jugamos en desventaja con respecto a otros medios, como por ejemplo, el cine. El sonido, o la ausencia del mismo, es un hándicap que solventamos con nuestra mejor baza, la imaginación. Podemos hacer uso de ella sin limitación alguna y sin ceñirnos a presupuestos ajustados. Entendiendo esto, los autores centran sus esfuerzos en recrear sensaciones, aprovechándose de un apartado visual ilimitado, generándonos malestar, inquietud o incomodidad. En esto Corben es un maestro.

La anatomía de los personajes dibujados por Richard Corben no es perfecta, pero para valorar correctamente su estilo se deberían de tener en cuenta varios factores, e incluso la intencionalidad del autor. Los plazos de entrega de la época limitaban en exceso a los artistas, por lo que muchos de ellos inventaban recursos de manera natural. Bajo mi punto de vista Corben ganaba tiempo en las viñetas con planos generales, centrándose más en aspectos narrativos que en la elaboración del dibujo. Sin embargo, cuando la “cámara” se acercaba a un plano más corto, su arte ganaba enteros, logrando transmitir todo aquello que se proponía. En más de una ocasión me he sentido desprotegido, en busca de consuelo y con una extraña sensación de abandono. La redondez de los rostros y morfología de los cuerpos de sus personajes, me recuerda a series de marionetas de mi infancia como Thunderbirds o los Aurones, las cuales crearon en mí un gran trauma infantil, ya que me generaban auténtico pavor. En conjunto, el arte de Richard Corben va puliendose historia a historia, poniendo en alza el valor de todo un medio.

Monstruos clásicos, personas deformadas, espíritus vengativos, ocultismo, paganismo, brujería, dimensiones paralelas o un sentimiento terroríficamente desaforado al comunismo es lo que encontrarás en estas páginas. Retrato inequívoco de todas aquellas cosas que aterrorizaban al ciudadano medio Estadounidense en una época donde su cultura se expandia por todo el globo terráqueo. 

Mis últimas palabras en esta reseña serán para el color, el cual ha sido restaurado gracias a las privilegiadas manos del maestro Jose Villarubia. De nuevo, os pido hacer un ejercicio de retrospectiva. En una época donde la escasa gama de colores era la tónica habitual debido a las limitaciones de las imprentas, Richard Croben evolucionó y experimentó a unos niveles que no se habían visto jamás. Las historias en color de este volumen destacan por sí solas, deslumbrándonos incluso hoy en día por la perfecta recreación ambiental, destacando – bajo mi criterio – el uso de colores anaranjados, amarillentos o lilosos, donde el artista se encumbra a los altares. Oremos.

Ficha técnica

Título originalCreepy (varios núms.), Eerie (varios núms.)
AutoresRichard CorbenBruce JonesBill DuBayDoug MoenchGerald Conway
EditorialPlaneta Cómic
Fecha de publicaciónAbril 2013

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