Wytches

Una ofrenda es una ofrenda

Debido a la proximidad de las festividades de Halloween, las cuales me encantan, he decidido hablar sobre una obra de ese género que tanto amo, el terror. Podría hablaros de muchas otras, pero quiero escribir sobre Wytches porque no recuerdo otra novela gráfica de miedo que haya esperado con tantas ganas. La espera fue larga, ya que tardaron cinco años en traer esta historia a España. El motivo no tiene nada que ver con el cómic en sí, ya que tuvo una buena acogida en su país de origen, sino con la publicación tan irregular que sufren los tebeos que no se engloban dentro de las dos grandes editoriales de superhéroes. Aun así, nunca entenderé por qué obras que la gente pide constantemente tardan tanto en llegar y algunas ni lo consiguen.

Centrémonos en cosas bonitas, como el terror. Este género no encuentra su mejor forma de expresión entre las viñetas. Otros medios, como el cine, se apoyan mucho en el sonido para ir creando esa ansiedad previa al momento del susto. El audio es esencial para crear atmósferas de tensión y para conseguir ese instante que provoca que saltes en la butaca, mientras luego compruebas que nadie se ha dado cuenta de que has reaccionado así ante algo tan tonto. Pero, en las películas, hay otros elementos que ayudan, como es el control del tiempo. La historia fluye al tiempo marcado por el creador y el espectador no tiene voz sobre ello, por lo que todo ocurre tal y como está planificado. Esto funciona también en los libros ya que, aunque la velocidad de lectura de cada persona es diferente, el escritor sigue teniendo control sobre cuando llega cada parte al lector.

Volviendo al mundo de la historieta, tras el análisis anterior, podemos encontrar varios inconvenientes que dificultan que este género funcione siempre de forma efectiva. Carece de sonido como los libros, pero a diferencia de estos, también le falta un elemento esencial que ya he desarrollado, el control del ritmo de lectura por parte del autor. La forma de navegar por un cómic es errática y varia mucho. A veces te paras mucho en una página y otras las pasas por encima. Además, el guionista tiene que determinar muy bien cuando el dibujante debe colocar cada imagen para conseguir un efecto de sorpresa y sobresalto, ya que la mejor arma que tiene este medio es lo visual, siendo el guion importante, pero el dibujo la parte más esencial, y en lo que fallan la mayoría de las obras de miedo.

Así llegamos a lo que hace especial a Wytches, el impresionante trabajo de Jock. Alterna entre un dibujo más definido para las partes de la narración centradas en la vida de los personajes, con un arte más sucio e indefinido para remarcar esas viñetas tétricas donde toman contacto con las brujas. Su diseño de las brujas es llamativo y terrorífico, y su peculiar uso de la tinta, generando “borrones” que disminuyen la definición de las formas, es esencial para provocar una sensación de inseguridad en el lector. Su labor está muy reforzada por el gran trabajo de Matt Hollingsworth, el cual se ha enfrentado a un gran reto en esta obra. Lo que destaca de Jock, es lo que se puede convertir en un auténtico calvario para un colorista. Su uso de manchas de tintas y trazos discontinuos es muy característico, pero complica la labor de cumplimentar con el color. A pesar de ello, no hay nada que Hollingsworth no pueda hacer y opta por usar la misma técnica que su compañero, usando manchas de color consiguiendo un efecto de pintura salpicada, que genera una sensación de ensoñación en el lector.

Por otra parte, me gustaría resaltar el gran trabajo del guionista que, aunque se está ganando una fama lamentable con sus últimos cómics superheroicos, cuando huye de los pijamas, hace unas obras muy destacables. Ha quedado claro que a Snyder le gusta el terror, ya que lo ha integrado en varias de sus novelas gráficas independientes como en El resurgir, la cual trae de vuelta esa sensación que nos ofreció en cines Alien, el octavo pasajero, o Severed, donde nos honra con lo mejor del thriller y del gore a la vez. En este cómic, el autor nos ofrece una historia fuera de lo común. Se aleja bastante de la visión más clásica de las brujas y nos ofrece otro punto de vista, que sin duda resulta espeluznante. Además, consigue mezclar la esencia de los más puros temores infantiles, con un relato familiar más que entrañable, dejando claro el amor que un padre como él es capaz de sentir por su hija. Igualmente, es necesario destacar como Snyder intenta experimentar con la narración mezclando viñetas con páginas de sólo texto, probando técnicas que sus tebeos de DC no le permiten.

Como veis, no soy de hacer sinopsis porque creo que la historia es algo que debéis descubrir vosotros. Pero, si quiero remarcar que el concepto principal de la obra es el egoísmo, ya que las desagradables brujas solicitan sacrificios a cambio de cumplir deseos. Lo curioso es el concepto de poder vivir sin recordar a quién has ofrecido para ser devorado. Os podría preguntar si vosotros haríais un trato, pero como conozco al ser humano, os preguntaré: ¿a quién ofrendaríais?

Ficha técnica

Título originalWytches
AutoresScott Snyder, Jock, Matt Hollingsworth
EditorialECC Ediciones
Fecha de publicaciónMayo 2020

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