Unahistoria

La conciencia del olvido

Marcado por mi rutina al despertar, he llenado de agua el cuenco de mi piel. Arrojada al espejo de mi alma, he vislumbrado el reflejo de un viejo que desaparecía en el remolino del amanecer. En su rostro tenía grabados los surcos del tiempo, por donde han transitado alegrías y penurias. La mayoría de ellas olvidadas. No sabe quién es. No me reconozco. Vivo en una prisión.

Hoy he recuperado mi conciencia. He estado perdido en el tiempo. He levitado por el espacio. Mis pies se alejaron del suelo. Fui engullido por el negro agujero que transita entre la locura y la cordura. A medida que acepto de nuevo mi existencia, las imágenes del pasado vuelven a mi ser. Sé que no lo entiendes, que tienes miedo, que esto que te explico no atiende a la razón, pero ten por seguro mancebo, que en estas soy el primero.

Una parada en el camino, un destello en el olvido, un punto de inflexión que arrancó de ti el olvido. Por fin os confieso que el recuerdo de un aciago día es el fruto de mi perdición.

Recupero mi pluma y mi pasado. Recuerdo mi obsesión. El dolor de la guerra fluye por mi corazón. El presente no tiene color. El pasado revestido de matices me envuelve de pasión. Atrapado en los pozos del pensamiento he vivido hacia atrás, quiero avanzar, pero la armadura del pavor frena mi ambición.

Soy un árbol desnudo, de raíces fuertes, arraigadas en la tierra del dolor. Mis hojas me han abandonado, mis frutos partieron hace largo tiempo, estoy solo, no me queda nada, no hay nadie a mi alrededor.

Creí compartir realidad, fui un necio, ni siquiera sé si existo, y en el caso que lo hiciera, ¿existen los demás para mi? ¿Existo yo para ellos? ¿Acaso no formamos parte del sueño de una existencia colectiva? ¿Qué soy? ¿Qué hago aquí?

Seré valiente, abriré la ventana de los sueños, aceptaré la caída de los cielos, me alejaré de obligaciones, me desprenderé del anhelo que tanto ha fomentado mis deseos. Quiero vivir, aunque no sé cómo hacerlo. Despojado de toda dignidad, ahogaré mis miedos

Necesito el consuelo de la luz. Necesito el abrazo de la vida. Necesito la seguridad de la ignorancia. Necesito la paz de la pureza. ¡Mamá!, ¡Mamá! ¿Dónde estás mamá? ¿Volveremos a vernos? Te quiero.

Lo que se esperaba de mí, el exceso de confianza, la pasividad y la obsesión, el estar muerto en vida casi acabó conmigo. Hoy he recuperado mi conciencia. Hoy he vuelto a escribir, y aunque no entiendo el porqué de las cosas, hoy, quiero vivir.

Ficha técnica

Título originalUnastoria
AutoresGipi
EditorialSalamandra Graphic
Fecha de publicaciónOctubre 2014

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