Blanco Humano

La explicación más simple suele ser la más probable

Por todos (aquellos a los que les haya importado mínimamente lo que pasaba en las Big Two del cómic americano en la última década) es sabido que, si hay algo en lo que se ha especializado Tom King, con mayor o menor éxito, es en utilizar los superhéroes para contarnos una historia de un género completamente ajeno al superheroico. No sé si me atrevería a calificar este repetitivo ejercicio de “reinvención”, porque la verdad es que no sólo es algo que ya han hecho muchos otros autores antes que él, sino que el propio King ha acabado redundando una y otra vez en los mismos temas. A saber: el trastorno de estrés postraumático, la futilidad de la guerra y de los conflictos geopolíticos, pero fundamentalmente, las dificultades a las que se enfrenta una familia recién formada y, en general, todos esos dramas familiares que puede vivir cualquier norteamericano medio.

Sin embargo, me atrevería a decir que esta es la primera vez en la que veo al guionista de Washington salirse verdaderamente del molde por el que suele cortar todas sus obras (aunque es cierto que aún tengo pendiente de leer su Rorschach). Y sé que, como reconocido aficionado a sus cómics que soy muchos recibiréis estas palabras con escepticismo, pero creo sinceramente que, por una vez, King ha logrado romper de verdad el género de los superhéroes para darnos, en este caso, un noir al más puro estilo de la Hollywood de los años 40.

Eso sí, a pesar de que en casi todos sus aspectos sigue los patrones de un noir clásico (superhéroes aparte), tiene un elemento disruptor que, en mi opinión, es lo que hace que esta no sea simplemente una obra más. Y esto es, que el crimen que se investiga es el asesinato del propio investigador.

Para poneros un poco más en contexto, pues si en algo se mantiene firme Tom King es en su empeño de escoger al último personaje de la galería de DC Comics. Un personaje del que probablemente ni los editores se acordasen (por desgracia aun no me olvido del maldito Hombre Cometa). Y, en este caso, es el que da título a la obra, Christopher Chance, el Blanco Humano. Un superhéroe de poca monta cuya única habilidad (que ni siquiera calificaría de superpoder) es la de hacerse pasar por cualquier persona que esté bajo amenaza de ser asesinada y, básicamente, recibir la bala por ellos. Es decir, un superguardaespladas que muere para salvar a quien le contrata y después descubrir quién lo ha matado.

Un personaje que se ha pasado todo su historial de publicación muriendo y volviendo a la vida (en la mayoría de casos sólo fingía la muerte) para resolver los casos de intento de asesinato. Y aquí es precisamente donde viene el giro que corrobora la genialidad que hay tras el planteamiento de esta obra. Pues el intento de asesinato a Lex Luthor (quien habría contratado al Blanco Humano para protegerse) sale mal, pero no en el sentido que esperaríamos, pues el asesinato se produce: Christopher Chance es envenenando, y con tan sólo 12 días por delante, antes de que el efecto del veneno sea letal, tiene que descubrir quién es el culpable.

Estos 12 días se convierten en las 12 entregas de la serie limitada en la que Chance irá investigando uno por uno a todos los miembros de la JLI, indagando en los motivos que tendrían para matar a Lex Luthor (más que los que tendría cualquier persona del mundo, me refiero) y en cómo habría podido llevar a cabo el envenenamiento.

Otra cosa a la que se ha malacostumbrado el bueno de King es a trabajar siempre con algunos de los mejores dibujantes de la industria, de sus habituales colaboraciones con Gerads a las más recientes de Fornés o Charratier, en esta ocasión le ha tocado el turno a Greg Smallwood, quien se suele prodigar más como portadista, pero al que es un gusto verle haciendo los interiores de tantos números. Como comentaba el otro día con un buen amigo y frecuente invitado de este podcast (@greenlanternBCN) Smallwood es capaz de hacer que te enamores de cualquier mujer que dibuje. Pero es que la forma en la que tiene de plasmar la atracción irrefrenable que siente Chance hacia Hielo (la femme fatale de este noir) traspasa las páginas del cómic y se extiende a los lectores, sintiendo como, con cada bocanada de ese gélido aliento, se te para el corazón.

Por motivos obvios no os voy a desvelar el gran misterio de la obra y os invito a todos a descubrirlo, porque de verdad creo que es de esas historias en las que el viaje merece la pena. Y, aunque a King le precede la fama, ya que suele pecar un poco de turras y de darle más vueltas de las necesarias a sus obras, esta es probablemente la primera vez en la que no se me ha hecho especialmente larga y en la que no me ha sobrado ningún número. Es más, he agradecido todas y cada una de las entregas mensuales de esta obra, tanto por poder deleitarme del dibujo de Smallwood un número más, como por ver qué nuevo enfoque le daba King al personaje de turno. Bueno, he disfrutado todas, menos esa de puro rellenuto que nos ha colado ECC en medio de la numeración regular cargándose toda la simetría de la publicación. Muy mal esto, ¿eh?

Además, en mi opinión, la historia cierra como tiene que cerrar, sin edulcorar el final y atando todos los cabos sueltos. Lo siento, pero de verdad creo que esta obra es capaz de cambiar la percepción que los más detractores tenéis de King. Por último y aunque es cierto que no suelo tener en cuenta los premios, ni la opinión de la crítica, está claro que, aunque la mayoría de las veces ni siquiera coincida con la propia, es un indicador, un reconocimiento (profesional) del trabajo bien hecho. Pues bien, a pesar de que esta obra haya ganado el Eisner a mejor serie limitada, y Greg Smallwood el de mejor dibujante, amén de decenas de nominaciones a todo tipo de premios de cómic, me parece insuficiente reconocimiento para lo buena que es.

Ficha técnica

Título originalHuman Target #1-12
AutoresTom King, Greg Smallwood
EditorialECC Ediciones
Fecha de publicaciónAgosto 2022 – Agosto 2023

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