Cieloalto

¿Qué hacer cuando el tiempo nunca será un problema?

Curiosa obra la que traigo hoy a la web, una que cuanto menos, os hará parar un momentito a reflexionar sobre lo que haríais vosotros al estar en la piel del protagonista por el mensaje que lanza al aire. Al menos conmigo lo ha hecho, pero tampoco puedo ser muy objetivo: todas las historias que tienen algo que ver con el tiempo, ya sea viajes, inmortalidad, bucles, etc, suele encantarme.

Ciertamente, lo original de Cieloalto es que escapa de los convencionalismos para presentarnos un entorno que muy pocas veces se ha presentado en la ciencia ficción. En este cómic nos metemos en la piel de Javier Dosaires, un joven habitante de la ciudad de Cieloalto, una gran urbe construida encima de un puente sobre las nubes que escapa del tiempo mismo, ya que esta infinita pasarela tiene una particularidad: sus barrios se dividen en lo que podríamos llamar “sectores temporales” a través de unas fronteras que si bien son invisibles provocan que cuando los lugareños las cruzan experimenten un envejecimiento o rejuvenecimiento según la dirección del puente que tomen. Sí, tal y como lo acabáis de leer: los habitantes de Cieloalto viven, literalmente, sobre una “línea temporal” tan infinita como lo son sus propios cuerpos y en la que literalmente su edad no depende del paso del tiempo, sino de su posición en la misma. Pero esta no es la única singularidad que el argentino Diego Agrimbau incluye en los guiones de esta historia, ya que existen dos tipos de habitantes de Cieloalto: los “permanentes” aquellas personas que en teoría son inmortales y cuya edad se ajusta al lugar que ocupen en un momento determinado, y los “viajantes”, aquellas personas que carecen de esta capacidad y cuyo envejecimiento viene determinado por el normal fluir del tiempo; sabedores de que el tránsito por la ciudad no les afecta en lo más mínimo pero cuyo tiempo entre los vivos llegará a su fin con el paso de los años.

En base a estas dos reglas básicas, Agrimbau y Pietro, quien se encarga del apartado artístico, nos entregan una obra en la que nos harán reflexionar, no sólo sobre el paso del tiempo y las maravillas o maldiciones que pueda traernos una vida eterna, sino también sobre la lucha de clases, el racismo e incluso los periodos revolucionarios y dictatoriales que hemos vivido a lo largo de la historia. Hago especial hincapié en esta última idea, ya que las similitudes que ambos cuentan en este cómic con los golpes de estado vividos en la realidad, sobre todo en los países de América del Sur, saltan a la vista inmediatamente mientras te pierdes por las vivencias de Dosaguas. En una sociedad dividida por la manera en la que se “vive el tiempo”, ¿quién debería gobernar? ¿Aquellos cuya existencia es efímera, pero pueden recorrer toda la ciudad o por el contrario aquellos que vivirán por siempre, pero recluidos en el conjunto de saltos temporales que su propia biología soporte?

Pero Cieloalto no posa su mira sólo en esta temática, sino que se adentra en terrenos más filosóficos y sentimentales que siempre solemos transitar cuando pensamos en el paso del tiempo. O más bien en qué pasaría si este no hiciera mella en nosotros. Por supuesto, los autores no podían dejar pasar la oportunidad de apoyar su historia en la dicotomía que plantea el concepto de inmortalidad; ese sentimiento que nos invade cuando pensamos que estaría muy bien no abandonar nunca este mundo para luego recordar que aunque nosotros no lo hagamos, nuestros seres queridos sí que lo harían. ¿Cómo afrontamos esa realidad? ¿Seríamos capaces de establecer lazos emocionales fuertes y duraderos aun sabiendo que tienen fecha de caducidad o por el contrario seríamos tan cobardes como para conformarnos con lo primero que se presente para evitar el sufrimiento?

El apartado gráfico, abordado por Diego Agrimbau al completo, es una auténtica maravilla por la versatilidad de su dibujo para adaptarse a las diferentes situaciones que podemos encontrar en la obra. A caballo entre lo tierno y lo crudo, sus trazos respetan la anatomía y resuelven de una manera muy simple un proceso tan complicado como es el de envejecer y rejuvenecer constantemente sin que el lector pierda la identidad visual del personaje. En lo referente a la historia escrita por Pietro, el único inconveniente que me asalta es lo abrupto de su desenlace, pero bien es cierto que la chicha y el mensaje de Cieloalto no reside en cómo finaliza, sino en el viaje que supone su narrativa.

No quiero terminar esta reseña sin dedicarle unas palabras al trabajo editorial de Grafito, que desde primera hora apunta maneras para colocarse como uno de los referentes editoriales de nuestro país por su buen hacer. En el caso de la novela gráfica que nos ocupa, el acabado en rústica con solapas y su más que manejable tamaño convierte a Cieloalto en uno de los candidatos perfectos para acompañarnos durante los viajes en estas vacaciones de verano. Porque no nos engañemos, si pudiéramos elegir nuestro lugar perpetuo en la línea temporal, este que os escribe elegiría un verano permanente.

Ficha técnica

Título originalCieloalto
AutoresPietro, Diego Agrimbau
EditorialGrafito editorial
Fecha de publicaciónFebrero 2020

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