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¿Con cuántas personas llegas a conectar de verdad a lo largo de tu vida?

Lo reconozco, soy un tipo bastante hermético en cuanto a expresar mis sentimientos y emociones, y con muy poca gente me abro de verdad. Es realmente complicado encontrar a esa persona con la que conectar a tantos niveles como para mostrarle tu mundo interior. Un mundo del que eres amo y señor y siempre guardas muy celosamente, porque es tu refugio, el castillo en el que te resguardas para soportar el asedio de todas las mierdas que te pasan en el día a día. Al igual que la puerta de tu casa no se la abres a cualquiera, la puerta hacia tus pensamientos y sentimientos tampoco la abres ante cualquier persona. A veces ciertas cuestiones nos cuesta tratarlas incluso con nuestros padres, nuestros amigos y nuestra gente más cercana. Pero es curioso que, ocasionalmente, se produce un mágico prodigio: que un desconocido de repente te hace abrirte a él, ya sea por la primera impresión que te ha dado, alguna palabra que te haya dicho y te haya hecho clic, o simplemente por intuición. O una simple mirada, una mirada que te ha capturado y te invita a bañarte en ella.

Will McPhail, historietista de The New Yorker, debuta con su primer cómic completo en lo que me parece un estreno de altura.  Una obra muy intimista, acerca de las personas y su (In)comunicación cuando no saben usar las palabras adecuadas para expresar lo que realmente están pensando o cómo se sienten. Nos pasamos la vida hablando de cosas intrascendentes que no nos importan una mierda ni a nosotros ni a la persona con la que estamos hablando, mientras lo que realmente importa, lo que queremos decir, o lo que la otra persona quiere escuchar, se queda en un limbo que la mayoría de las veces se vuelve inalcanzable y cuando queremos darnos cuenta ya es demasiado tarde. Cuántas cosas nos han quedado por decir o preguntar a amigos, familiares, personas de nuestro entorno que por una cosa u otra ya no están con nosotros. Que siempre van a quedar ahí, como encerradas en un cajón a la espera de ser abierto con una llave que hemos perdido. Y a veces es tan fácil como un ¿qué tal estás? Pero qué tal estás de verdad, no para que te diga mecánicamente: bien. No, coges a esa persona y le dices: “¿QUÉ TAL ESTÁS?”

Todo esto es lo que encierra esta magnífica obra. El autor nos habla de Nick, un artista e historietista que siente una apatía constante al no saber conectar con nadie de su entorno, deambula de cafetería en cafetería (un detalle que me ha encantado es el cínico y negro humor de McPhail a la hora de poner nombres a las cafeterías). No sabe exactamente qué busca, pero sabe que se siente vacío y la vida monótona que lleva le hace sentir aún más esa angustia vital en la que se haya sumido. Charla con la vecina, con los camareros, con su madre, con su hermana, con la chica que conoció un día en un bar, con el fontanero… Pero charla, no habla de lo que de verdad importa o quieren oír y hablar las personas con las que se relaciona. In es una peculiar tragicomedia en la cual el autor es capaz de moverse entre el humor, el patetismo, la ternura y también la crudeza y el drama, cuando en el último tramo de la obra la historia te pega un buen gancho que te deja K.O.

A nivel gráfico me parece un cómic superlativo, en la sencillez narrativa (que parece tan simple y fácil, pero es todo lo contrario) con unos trazos finos y elegantes dándonos viñetas realmente cautivadoras. Pero sobre todo la maestría de este dibujante alcanza su pico en los momentos de conexión entre el protagonista y los demás personajes, los recursos gráficos y narrativos para plasmar esos mágicos instantes en los que Nick logra derribar la muralla de su interlocutor son absolutamente magistrales.

Es un tebeo de esos que al cerrarlo te quedas un buen rato pensando y reflexionando, sobre lo efímero de la vida, de que cada instante hay que vivirlo con intensidad porque no sabes cuándo puede ser el último, que hay que escuchar a los nuestros, preguntarles cómo se sienten, qué piensan, qué quieren. Además, en estos tiempos que vivimos post-pandémicos donde todo ha cambiado, creo que es un mensaje más importante y necesario que nunca. Mucha gente se ha quedado sola, ancianos, sobre todo, y nadie estaba allí para hacerse cargo de ellos. Las pantallas nos tienen absorbidos 24 horas al día. Precisamente en la era de la comunicación hay menos comunicación que nunca. Comunicación de la de verdad, de la de tirarse horas y horas hablando de nuestros sueños, nuestras aspiraciones, nuestras inquietudes… de la vida y sus complejos, esas conversaciones de sentir que te has sumergido por completo en el océano de tu interlocutor y él en el tuyo. Si con todo lo que os he contado no he logrado generaros interés por éste cómic me sentiré un poco como Nick, así que ya sabéis In es sin duda otro de los cómics del año.

Ficha técnica

Título originalIn
AutoresWill McPhail
EditorialNorma Editorial
Fecha de publicaciónMarzo 2022

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