The Enfield Gang Massacre

¿Cómo se convierte un hombre en mito, y el mito en leyenda?

Aunque vaya en contra de mi credibilidad, si es que alguna vez he tenido de eso, me encanta empezar las reseñas contándoos una mentira. O bueno, más que contando una mentira, reconociendo una de mis muchas contradicciones. Al fin y al cabo todos somos un poco hipócritas, y quien diga que no es directamente un mentiroso.

El caso es que no sé hasta que punto esto es una mentira que yo os cuento a vosotros o una que me cuento a mí mismo, una que aún quiero creerme. Lo cierto es que a mí nunca me ha gustado el western, de verdad que no, o  bueno eso creo. Sí, vale, El bueno, el feo y el malo es una obra maestra y, en general, la producción de Leone es imprescindible no ya para los aficionados al género del oeste, sino para cualquiera que aprecie el cine. Es un poco como decir que no te gustan los samuráis pero reconocer lo increíbles que son Yojimbo o Los siete samuráis de Kurosawa (cosa que también digo abiertamente, quizá sea otra de esas mentiras que me cuento, y realmente lo que sucede es que sí que me gustan tanto los samuráis como los vaqueros, aunque prefiero seguir pensando que no).

Así que después de contaros esta mentira, y como ya me ha sucedido en otras ocasiones, me veo en la obligación de daros una explicación. Es decir, si tan poco me gustan los western, los vampiros, los slice of life, o la que quiera que sea la mentira de esta semana, ¿cómo demonios ha caído en mis manos un cómic que va precisamente de eso que tanto detesto? Es más, ¿qué alineación de astros ha acontecido para que no sólo me lo haya comprado y lo haya leído, sino que además me haya gustado tanto que he acabado escribiendo una reseña (cosa que últimamente rara vez pasa, ya lo sé Berta), e incluso replanteándome mi opinión sobre todo un género literario?

Pues bien, lo mejor será que nos remontemos a lo que pasó cuando That Texas Blood cayó, casi de pura casualidad, en mis manos (historia que os cuento completa aquí). Una tienda de cómic local, una portada más que llamativa, una firma en dicha portada y una demostración de lo importante que es exponer correctamente los cómics en las estanterías consiguieron que hace ya casi cuatro años ese cómic acabase entre mis manos. El nombre “Phillips” era sugerente, el mismo nombre que firmaba dicha portada, y en cuanto hojeé un poco ese primer número, tuve claro que de tal palo tal astilla.

Cuatro años después, That Texas Blood se ha convertido en una de mis series abiertas de referencia, y así lo atestiguan las consecutivas menciones que le he dado en nuestros prestigiosos y super objetivos Melocotón en Almíbar Awards. Pero más que eso, el tándem que forman Condon y Phillips significa para mí calidad asegurada. Uno de esos equipos de jóvenes creadores que, al igual que Ram V y Filipe Andrade o que Tynion IV y… bueno que Tynion IV y cualquiera con el que se junte, me devuelven la esperanza por un medio, por un arte por el que cada vez siento, tristemente, más desapego.

Tal es la confianza que tengo en estos dos chavales, que apenas tienen unos años más que yo, que cuando anunciaron que iban a hacer una especie de spin-off de That Texas Blood pero ambientado en los años del Far West y la vida en La Frontera, mi única reacción fue: “sí, quiero”. Yo, que tanto detesto el western a pesar de lo que digan mis 300h de partida en el Red Dead Redemption 2.

Lo que vais encontrar en este cómic casi es mejor que lo descubráis vosotros mismos. Pero si ya habéis caído en las redes de la otra obra de este equipo creativo ya sabes lo que nos van a ofrecer en esta entrega: intrigas, noir, traiciones, muerte y mucho mucho gore. No se llama “la masacre” por casualidad. Además el cómic viene acompañado de unos extras a modo de columna de periódico (lo siento por los fans de Watchmen y de From Hell) en la que nos complementan la obra con la ficticia investigación de un periodista de Texas en los años 70, desentrañando los hechos que realmente acontecieron en la denominada masacre de la banda de Enfield, pues una vez más, no todo es lo que parece.

No me gustaría acabar la reseña sin advertiros de que, aunque suene atrevido, me da la sensación de que estamos llegando al peligroso punto en el que casi me atrevería a decir que Jacob ha superado a su padre (Sean Phillips por si aún queda algún despistado que no sabe de lo que estamos hablando) . Quizá no en la fuerza de su dibujo ni en la maestría que tiene el padre para la narración o del juego de luces y sombras que es capaz de aportar con su entintado. Pero como trabajo global, teniendo en cuenta que Jacob se encarga del color no sólo de sus obras si no también de las de su padre, es debatible decir quién es el artista de la familia.

Por último, tampoco entiendo cómo ninguna editorial española ha empezado ya a traernos todas estas obras, se mire como se mire están perdiendo dinero.

Ficha técnica

Título originalThe Enfield Gang Massacre
AutoresChris Condon, Jacob Phillips
EditorialImage Comics
Fecha de publicaciónMayo 2024

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