Spawn: Scorched

Un Spawn, un Spawn con sombrero y una Spawn entran en un bar…

Todos sabéis que no puedo con Spawn. Que lo he intentado muchas veces y acabo presa del sopor hasta cuando sólo hay violencia y vísceras demoníacas. Ya no es por el meme, ojo, es que la semejanza entre el hijito de McFarlane y una siesta en un sábado tarde de agosto es la misma: zZzZzZ. Pero dejando aparte la innata visión financiera que posee, y de la que tanto hemos hablado, y su imperio de muñequitos, me levanto del sillón cual meme de Leo DiCaprio en Érase una vez en… Hollywood por su iniciativa de darle un nuevo enfoque, tanto a su personaje principal, como a todo el universo, con nuevos guionistas y dibujantes en estado de gracia, ¿resumen? Un soplo de aire fresco para todos.

Pero como soy un sufridor nato y un masoquista porque sí y, lo admito, los dos tomos leídos de Spawn Rey no me habían disgustado en absoluto, quise probar con este grupo de Chamuscados –lógicamente sin saber lo que me esperaba, pero con suficientes esperanzas encima y sin saber sinopsis ni nada hasta tener el cómic en la mano–. Y es que el planteamiento inicial, o reagrupamiento de manual, empieza ligado al nuevo universo que el Toddfather tiene en movimiento actualmente. Afortunadamente un amarre en la continuidad sin necesidad de embarrarse con otras series –menos mal– ya que las simples menciones a las mismas funcionan como información suficiente.

Aquí es cuando el pequeño Fer descubre que estamos ante el propio Escuadrón Suicida de papi Todd. Una agrupación mermada desde el principio, llena de lastres y disputas, pero con un denominador común que acaba resultando sorprendentemente efectivo: todos desprecian en mayor o menor medida la «protección» o el apadrinamiento del germen original, el Spawn primigenio AKA Al Simmons. ¿Y nos importa el porqué de ese odio? ¿Acaba todo siendo una telenovela turca llena de caras quemadas, psiques sufrientes y demonios pululando? No y no, ya que Lewis se encarga de dejar las pildoritas justas para sobreentender lo  conveniente sin llegar a un melodrama que, fijo, acabaría agraviando todo lo demás.

Y afortunadamente la narración, si bien sigue siendo muy Spawn, han sabido aligerarla de pomposidad y lentitud y ayuda en el proceso creativo dándole más vida al dibujo y a la propia historia. ¡Menos mal! Y aunque nunca se van del todo y la voz en off aprovecha la más mínima oportunidad para ir describiendo lo que ya estás viendo en la viñeta o contextualizando la situación como si de un cómic Marvel de los 70 se tratase, ni por asomo es ese tedio constante del narrador derrotista que tan bien usó el maestro Frank Miller y acabó destrozando nuestro querido autor canadiense.

Pero eh, esa relajación y actualización –a falta de seguir escarbando es más series del Demoño– le ha venido fenomenal y aunque aquí aún tire de cierta repetición sobre ángeles, demonios, luchas ancestrales y lore, todo mezclado, y con, hablo por mí, desconocimiento de algunos personajes –admito que no sé si son nuevos o ya existían en los 90–. Todo el potaje mantiene un nivel aceptable hasta el final soportando el noventismo estoicamente mientras presume de ser un cómic de 2024 (cosa que no consiguió la última de Bloodshot que huele a naftalina que echa para atrás *coff coff * Brett Booth).

Pero, y sigo siendo muy positivo ante lo que se viene gracias a la inteligente introducción de elementos conspiranoicos a la eterna lucha angélico-demoniaca, creo que debería de haber funcionado mejor. Que McFarlane delegara a largo plazo el devenir de su criatura y que la influencia del Toddfather siga siendo el mismo lastre que en sus inicios, pese a mi esperanza como lector, quizá no acabe de augurar nada bueno. Todo se andará. Y si esta vez apenas digo nada del dibujo de Segovia es porque es tan, tan bueno que os daréis cuenta en la primera página. Inteligente, artesano y sabiendo aprovechar el mayor acierto de McFarlane: los diseños originales.

Scorched está guay porque la violencia mostrada y el dibujazo de Stephen Segovia así lo certifican y porque huye de «de aquellos barros, estos lodos» que tanto han caracterizado, desgraciadamente, y lastrado la historia de Al Simmons, pero que se quedan en el limbo de la duda cuando lo acabas. ¿Mal cómic? En absoluto. ¿Recomendable? Tendría que leer más pero sí que es un cómic muy a tener en cuenta si fuiste de los damnificados al intentar entrar en su juego allá por esos años de excesos.

Ficha técnica

Título originalThe Scorched #1-6
AutoresTodd McFarlaneStephen SegoviaSean Lewis
EditorialPlaneta Cómic
Fecha de publicaciónAbril 2023

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