Shibumi

Shibumi es comprensión más que conocimiento. Silencio elocuente.”

Si os menciono el nombre de Trevanian, probablemente os sea desconocido. Sin embargo, la leyenda bajo este seudónimo es de lo más fascinante. Un escritor cuya vida no podría ser más novelesca. Él mismo hizo de sí mismo un personaje digno de aparecer en las mejores historias de thriller y espionaje. Un escritor que jamás concedió una entrevista ni autorizó ser nunca retratado en ninguna fotografía pero que, sin embargo, sus novelas han vendido más de cinco millones y han sido traducidas a quince idiomas. Desde La sanción del Eiger, su primera novela, Trevanian dejó claro su línea y su estilo. Bajo la aparente forma de una historia de espionaje clásico, el misterioso autor redefinió el género integrando una cierta dosis de humor y, al mismo tiempo, una ácida crítica a la geopolítica mundial. Muchas son las teorías e identidades que surgen alrededor de la figura de Trevanian, siendo asociado a literatos como Robert Ludlum, Henry Kissinger, Tom Wolfe, Tom Clancy o Ian Fleming (creador del personaje de James Bond).

Durante años, Trevanian jugó al gato y al ratón con la prensa y los expertos en literatura, negando ser todos aquellos autores o sembrando la incertidumbre acerca de su verdadera identidad. Lo único seguro acerca del autor es su clara influencia filosófica en sus novelas y su amor por la naturaleza y los países asiáticos y también el norte de España, concretamente el País Vasco. Finalmente, en 1983, en un par de entrevistas, el hombre tras la máscara de Trevanian por fin se reveló: se trata de Rodney Whitaker, nacido en Nueva York en 1931, con un doctorado en comunicación y profesor en la Universidad de Texas. Whitaker había escrito infinidad de obras sobre cine, relatos y novelas, con su nombre real y también bajo el seudónimo de Trevanian, aunque utilizó otros alias en diferentes ocasiones.

Whitaker revelaba de esta manera su proceso creativo y su concepción de la escritura; creaba a sus alter egos como si fuesen personajes, y elegía escribir con cada uno de ellos según el enfoque que quisiera dar a cada libro. Buscaba de esta forma la libertad creativa total, no ser encasillado a un género o estilo concretos, sino tener varias voces con las que trabajar para así abordar el mayor abanico de historias posible. Fue un autor único y muy poco común, con un sentido muy crítico hacia la política de su país y del mundo en general, y un entusiasta de la multiculturalidad, rasgo que queda firmemente patente en su obra. Hizo el servicio militar en Corea y Japón, de ahí su afán por los países asiáticos. Cursa estudios de teatro y cine para luego convertirse en profesor. El resto de su vida lo pasa entre un pueblo del País Vasco francés y Somerset (Inglaterra).

Como veis, pocas vidas hay más intensas que la de este hombre. Y creo que hablar de su vida era imprescindible antes de introducir el cómic del que os hablaré en esta reseña, pues no es otro que la adaptación de su novela más célebre: Shibumi. Nikolai Hel es el asesino más eficaz y letal del mundo. Criado en el Japón de la posguerra, tiene una inusual cualidad mística que le permite abstraerse por completo de la realidad y tener “ensoñaciones”, por lo cual es casi imposible hacerle ceder en daño físico y en las artes de combate. Pero lleva años retirado sin aceptar ningún trabajo y se oculta en un pequeño pueblo del País Vasco francés. Tras el atentado de Septiembre Negro, en el cual éste grupo terrorista palestino secuestró y asesinó a varios atletas israelíes en los JJ.OO de Múnich de 1972, Hannah Stern, miembro de un comando israelí encargado de matar al grupo palestino, acude a Nikolai para que la ayude.Por otro lado, la CIA y el Mossad están en continua tensión diplomática por los acuerdos petrolíferos en Oriente Medio, pero por encima de todo está la Organización Madre, cuyo líder quiere acabar a toda costa con Nikolai.

Shibumi es una monumental partida geopolítica y de espionaje donde se pone de manifiesto cómo las altas corporaciones y los servicios secretos pueden manipular a su antojo la diplomacia y las relaciones gubernamentales. Un thriller político de mucho diálogo y un guión de una gran complejidad y elaboración. Ojo, no es una obra para todo el mundo, hay mucho concepto filosófico y puede llegar a hacerse denso, de hecho, conviene hacer relecturas porque es casi imposible captar todos los matices en una primera pasada. Yo no puedo comparar la adaptación con la novela original puesto que no la he leído, pero viendo la complejidad de la trama intuyo que no ha sido fácil y se nota que han hecho un trabajo magnífico.

Y con respecto al apartado gráfico, estamos ante un trabajo espectacular, con un dibujo cercano al cartoon que, aunque pueda parecer que no encaja con el tono tan serio de la historia, funciona a las mil maravillas, dotando a las escenas de un dinamismo brutal. También debo destacar el magnífico trabajo de color con esos tonos rojos y anaranjados que realzan las viñetas de forma brillante.

En cuanto a la edición, Tengu vuelve a marcarse otro tanto, y ya van unos cuantos, con un espectacular tomo de lomo holandés, unas guardas magníficas y un epílogo sobre Trevanian excelente. Sin duda, uno de los cómics del año.

Ficha técnica

Título originalShibumi
AutoresPatrice PernaJean-Baptiste Hostache 
EditorialTengu Ediciones
Fecha de publicaciónFebrero 2024

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