Diosa

Cuida nuestro puto planeta, jodido mamón

Si eres uno de esos locos que, como yo, aman al cabronazo de Garth Ennis como el puñetero genio irlandés que es, ya sabrás que a sus obras hay que llegar como el que entra borracho a un bar de moteros, dispuesto a encontrar bronca, recibir golpes y ver mucha, pero que mucha sangre. Los guiones que escupe en tu cara este autor son un viaje frenético y sin descanso. Antes de que recobres el aliento ya estará soltándote otra patada en los huevos que te dejará seco, ya sea con algún giro inesperado en su historia, un momento desternillante que se te quedará grabado en la memoria de por vida o una muerte brutal. Pero no te equivoques, este guionista no solo dispara con escopeta y a discreción, sabe apuntar a la cabeza y al corazón. Por ello, en sus numerosos trabajos nos ha mostrado lo que puede llegar a corromper el poder (The Boys), hemos visto al Constantine más irreverente, pero a la vez más humano (Hellblazer), nos trajo la cara más dura de las guerras en numerosas ocasiones (Historias de guerra, Punisher, etc.) y nos hizo ver a “Dios” (Predicador). Usa la violencia como vehículo conductor de lo que quiere contar y te muestra la peor cara del ser humano en sus personajes, pero lo increíble es que consigue que acabes prendado de todos ellos, hasta el punto que te sentirás uno más del cómic como si fueran tu jodida panda de amigos. ¡Ups! Tal vez te esté alterando con tanto taco innecesario, pero no creo que exista mejor forma de ponerte en ambiente de lo que se te avecina con Diosa. Así que, si eres de oído y estómago sensibles, amigo date el puto piro.

Este cómic es una historia sobre la ecología, pero claro, pasada por el filtro del lápiz que la escribe se convierte en un road trip de cuatro amigos que aman la naturaleza y huyen de las autoridades mientras descubren qué cojones está pasando. Te presenta a Rosie, una chica escocesa concienciada con la lucha por defender el medio ambiente y los ecosistemas. A esta chica pelirroja adorable se le activan de repente una especie de poderes psíquicos sobre los que no tiene control y que provoca temblores en todo el planeta, alertando así al agente Hooks de la CIA, un cabrón redomado de los que nunca querrías cruzarte, el cual se dedica, encubierto, a buscar gente con poderes psíquicos para usarlos en su beneficio. A su vez, nos introducen la historia de un viejo amigo de nuestra protagonista, Mudhawk, un activista por los derechos de los animales con unos métodos poco ortodoxos para convencer a los que atentan contra ellos o, más bien, para borrarlos del mapa y hacer del planeta un mundo mejor. Como alguien me dijo una vez: «un hijo de puta menos en el mundo, un angelito más en el cielo». Mudhawk se ve envuelto en una persecución con agentes y será salvado por su exnovia Samantha, cuya personalidad arrolladora te enganchará enseguida. Por último, el cuarto miembro de esta panda de desgraciados es Jeff, posiblemente el ser humano más patético que existe, sin aspiraciones, sin personalidad, sin coraje, lo que viene siendo un parto mal aprovechado. Este ser entra en la vida de Rosie cuando ésta le salva de ser comido por un tigre en el zoo, ya que Jeff intenta suicidarse sin mucho éxito. Lo más curioso es que será el narrador de toda nuestra historia, mostrándonos así toda la aventura a través de los ojos de un personaje que se pregunta todo el rato qué cojones hace allí. Esta huida de las autoridades llevará a este grupo a juntarse para descubrir qué son esos poderes misteriosos de Rosie.

Pero esto es el principio del viaje, no solo en la carretera, sino en el interior de nuestros personajes. Se plantearan dilemas tales como si el ser humano es una plaga que debe dejar de existir, o realmente tiene un lado bueno y se puede aún salvar. ¿De verdad se nos puede reeducar para ser mejores, o estamos destinados a arrasar con todo lo que nos rodea, acabando con el mundo que nos cuida y nos da la vida? Esto nos lo muestra a través de sus personajes femeninos que llevan la voz cantante, el protagonismo y la fuerza de toda la historia. Son inteligentes y buenas, pero a la vez pueden llegar a ser poderosas y letales, como la misma naturaleza. Al igual que ésta, si las contemplas son preciosas, pero si juegas con ellas desataran sobre ti sus tempestades, terremotos y tornados, y el guionista juega de forma magistral con este símil, sobre todo en la personalidad de la propia Rosie. Todo esto bajo la magia del dibujazo de Phil Winslade, un descubrimiento increíble para mí, y que hace de esta obra un placer visual con un estallido de colores que te atrapa en ese ambiente de los años 80. Chupas de cuero con cuellos exageradamente grandes, gorras llenas de chapas, camisas absurdamente decoradas… ¡Joder me encanta toda esa mierda! Os puedo asegurar que en muchas ocasiones me he sentido como si estuviera viendo la serie de Stranger Things con los niños ya creciditos y siendo unos pedazos de hijos de puta. El dibujante tiene ese estilo que añoramos los apasionados del sello Vertigo, del que surgió esta obra, esas imágenes gamberras y fluidas, y la expresión del humor que lleva esta aventura y que tan bien nos plasma el artista.

Últimamente me he dado cuenta gracias a una persona en mi vida que yo puedo hacer mucho más por los animales y por la naturaleza. Estaba ciego a muchas cosas y ahora comienzo a ver. Obras como esta solo suman más a esta nueva versión de mí mismo. Así que tú viaje te está esperando en tu librería habitual y espero que, como a mí, te haga pasar horas y horas de diversión absoluta, pero también que te haga reflexionar un poco sobre lo que nos rodea. Levanta los ojos de tu puto móvil, capullo, te estás perdiendo unos bosques preciosos, unos mares lleno de maravillosa vida y un cielo azul espléndido, si es que no te lo cargas antes. Me despido levantándote el dedo de en medio y diciéndote: ¡Lee Diosa hijo de puta!

Ficha técnica

Título originalGoddess #1-8
AutoresGarth Ennis, Phil Winslade
EditorialNorma Editorial
Fecha de publicaciónAbril 2003

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