Thanos: Origen

Hasta lo inevitable tiene un principio.

Todavía recuerdo el momento exacto en el que conocí al Titán Loco. Algunos pensarán que habiendo leído cómics desde muy joven, ya habría ubicado a Thanos por alguna de sus epopeyas más significativas dentro del universo Marvel: El cubo cósmico, El Guantelete del Infinito o su continuación posterior La Cruzada del Infinito. Negativo. Como todo hijo de vecino (la gran mayoría) descubrí a este maníaco enamorado de La Muerte al ver la escena post-créditos de la primera película de Los Vengadores.

Inmediatamente, las ganas de conocer más al personaje me pudieron y empecé a buscar lecturas en las que bucear en la psique enferma y perversa de este personaje, hasta que llegué a la obra que reseño hoy. No nos vamos a engañar, tardé bastantes años más en poder leerla, pero me llevé una gran sorpresa: pese a que este cómic se titule Thanos: Origen, este llega con casi 30 años de diferencia desde la primera aparición del personaje en aquella lejana cabecera de Iron Man de la mano de su creador Jim Starlin. Mucho ha cambiado el de Titán desde aquel entonces, pero de la misma manera que con otros personajes de la Casa de las ideas como puede ser Lobezno, hasta que Jason Aaron y Simone Bianchi se embarcaron en esta historia poco o casi nada conocíamos sobre la procedencia de Thanos como que era de Titán o que era familia de los Eternos Mentor y Eros, también conocido como Zorro Estelar, por ejemplo.

Por eso no es de extrañar que ante unos cimientos tan bien preparados por el maestro Starlin, el guionista de esta obra fuera capaz de construir una historia de origen en tan sólo 5 números, que vendría a solucionar este problema y a darle un vasto trasfondo a este personaje, dejándonos ver cómo esta psique, a día de hoy podrida y carcomida por la maldad y el odio, vino a acabar reposando en las turbulentas mareas de la locura.

Porque, aunque no lo parezca, Thanos también fue niño, y a su terrible manera, fue inocente hasta cierto punto de su vida. Pero si hay una relación que hemos visto a lo largo de todos estos años y que ha marcado a fuego el alma del Titán loco, sin duda es su relación con La Muerte.  Y os juro que como buen bromista me estoy aguantando mucho la broma de que Thanos bien podría ser legionario si fuera español, por aquello de querer ser el novio de La Muerte. Pues nada más lejos de la realidad, en esta misma obra tenemos los primeros encontronazos con esa idea que en un principio puede resultar absurda o motivo de burla para con este gigantón, pero en cuanto Jason Aaron nos introduce poco a poco en esa enorme cabeza violeta, empieza a cobrar más sentido del que en un principio pudiera tener. Incluso empezamos a llegar al punto de empatizar y ponernos en su lugar, pese a que esto nos coloque en un punto que no nos gustaría estar y en una situación bastante desagradable en el momento en el que en nuestra cabeza hace “click” ese pensamiento psicópata.

No nos engañemos, Thanos es, ha sido y siempre será un completo psicópata, con una mente degenerada y enfermiza de manual, la cual podemos visitar en estos cinco números de manera fugaz pero contundente para comprobar de primera mano hasta qué límites es capaz de empujar a cometer los crímenes más atroces a este personaje. En cierto modo, mientras leía la historia que desarrolla el guionista en este cómic, no podía dejar de evitar comparar a Thanos con el mismísimo Hannibal Lecter; personaje en el que, sin duda, se ha basado el de Alabama como referente para tejer los mimbres del origen del Titán loco.

No puedo dejar de hablar en esta reseña del trabajo de Simone Bianchi en el apartado gráfico de esta obra, un autor con un efecto muy preciosista en su dibujo y que además es capaz de darle un toque muy oscuro, casi impregnándolo con una pátina de locura que empieza a crecer a medida que la del personaje principal avanza. El italiano logra conectar muy bien con esa brutalidad que rezuman los actos de Thanos y de volver muy turbios ciertos momentos sangrientos de la historia sin la necesidad de ser extremadamente explícito o gráfico. Casi de una manera impecable, Bianchi logra con el dibujo terminar de cuadrar ese círculo que Aaron va construyendo alrededor del personaje y de acercarle a los grandes asesinos en serie de la historia de la humanidad, sin la necesidad de impregnar sus viñetas de sangre más allá de lo justo. Aunque bien es cierto que en algunos puntos su trabajo peca de desdibujado, sobre todo en el apartado facial y anatómico, donde el artista desencaja demasiado alguna que otra cara o cuerpo en pos de dar una imagen con un punto más “grotescamente” bello si cabe.

Un cómic que tras varios años sin reedición y con muchas peticiones por parte de los lectores para que esto se hiciese realidad, Panini Comics decidió traer de nuevo en su línea Must Have como una de las obras que daría el pistoletazo de salida a este formato, aunque bien es cierto que en los mercados de segunda mano era un cómic que, bien en grapa o en tomo, podía encontrarse sin demasiado esfuerzo.

Así que recordad amigos, incluso hasta lo terroríficamente inevitable tiene un principio. Aunque a veces llegue para golpearnos con 30 años de retraso.

Ficha técnica

Título originalThanos Rising
AutoresJason Aaron, Simone Bianchi
EditorialPanini Comics
Fecha de publicaciónOctubre 2022

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