Solanin

¿Eres feliz?

Inio Asano transmite con sencillez las dudas que se nos plantean a lo largo de nuestras vidas. Remueve nuestro interior con su narrativa y dibujo. Usa el impacto más desmedido y doloroso para reforzar su mensaje. Marca nuestros corazones de forma despiadada.  La empatía con sus personajes es su mejor arma. Sus rostros hablan por sí solos, reflejando un maremoto de emociones de las cuales es difícil salir indemne.

¿Eres feliz? Una pregunta difícil de contestar con sinceridad. Su respuesta requiere de coraje. Un riesgo que no todo el mundo es capaz de afrontar, prefiriendo eludirla para evitar una dolorosa realidad.

Un punto crucial en nuestras vidas, uno que algunos de nosotros no nos vemos capaces de afrontar, es el fin de los estudios para iniciarse en el mundo laboral. Es un cambio radical. El fin de una etapa.  El adiós a la adolescencia y el hola a una supuesta edad adulta. Asumir responsabilidades. Ganarse una vida digna. Hacer sacrificios por los demás. Tomar conciencia de ser un nuevo eslabón en la cadena que sustenta el estado del bienestar. Ni que decir cabe que yo no estaba preparado. Ni en este punto, ni en el anterior, cuando toca decidir qué estudiar para enfocar nuestros conocimientos en aquello que debería de servirnos para ganarnos la vida. Una elección que posiblemente rija nuestro destino. Nunca fui una persona precoz en nada, me aferré a la infancia y a la adolescencia. El mundo y sus obligaciones me quedaban muy grandes. Nadie enfocó mis estudios. Nadie destacó nada de mí. Estudié sin convicción. Simplemente, hice lo que se esperaba. Sin objetivos. Sin esperanzas. Sin rumbo. En mi inmadurez decidí escuchar aquellas voces que me habían protegido durante toda la vida. No tenía suficiente personalidad. Me aterraba no cumplir las expectativas. No quería ser un paria. Un fracasado. Me convertí en un fantasma sin alma. Me sentía triste. Sin vida.

Años más tarde, la vida me hizo un regalo. Conocí a mi mujer.  Sin duda, lo cambió todo. Me reeduco. Me enseñó a escucharme. Volví a ser el niño que era. Cobré conciencia de lo que me rodeaba y de las posibilidades de elegir que tenía en la vida. Pese a ello, una base educacional tradicional es difícil de dejar atrás. El miedo a la inseguridad ya formaba parte de mí. Es algo intrínseco de lo que no puedo escapar. Mi área de confort es un sitio en el que me gusta estar. Esto no tiene por qué ser malo. Hay que saber aceptar lo que somos, con nuestras virtudes y defectos. Pese a ello, rompí barreras. Deje trabajos. Volví a formarme, aunque siempre dentro de una rama que no me completaba del todo, ya que volver a empezar desde cero era un muro infranqueable para mí. Me equivoqué. No hay por qué avergonzarse. Todos lo hacemos en algún momento de nuestras vidas. Pero no todo fue tan mal. Mejoré mi posición laboral. Gane libertad. Redescubrí lo que es vivir. Disfrute de ello. Disfruto de ello. Nacieron mis hijos. Rompí estigmas. No me arrepiento de nada. Sin mi pasado no podría disfrutar mi presente.

¿Qué hay de los sueños? ¿Qué hay de la ambición y los anhelos? La verdad es que siempre están ahí, no podemos escapar de ellos. Ni la persona más afortunada del mundo puede verse colmado.  Si lo hiciera, ¿qué sentido tendría la vida? Visto en perspectiva, no tengo el trabajo de mis sueños, pero este me proporciona una vida que disfruto. Que me he ganado. El valor que le doy a este privilegio es inmenso. Respeto a cada una de las personas que se levantan cada día para trabajar, aportar, compartir y vivir. Nadie, absolutamente nadie de estas personas, debería sentirse menospreciado, o peor aún, solo.

Solanin invita a la reflexión. Nos hace pensar en estos momentos. Sentimos miedo y asumimos sacrificios. Con su lectura aceptamos los fracasos y disfrutamos las victorias. Descubrimos que cada uno de nosotros afronta estos momentos a su manera. Solanin, da valor a la amistad, a nuestros hobbies y a nuestros sueños. Solanin nos habla del egoísmo, y nos induce a desprendernos de él abriéndonos los ojos, reflejando el sufrimiento que lo acompaña.

Cuando llegue al final. Cuando todo se acabe. Caminaré por calles estrechas de paredes blancas. Elena, mi mujer, apretará mi mano con firmeza. A lo lejos veré a mis hijos. Se acercarán. Hablarán. Reirán. Se les verá felices. Al poco tiempo, llegaremos juntos a la orilla del mar. Allí esperarán familiares y amigos, los que están, los que se han ido. La luz será intensa. Sólo habrá emoción. Sensaciones. Me esfumaré en el viento. Reiré. Todo tendrá sentido. He conseguido disfrutar del camino.

Ficha técnica

Título originalソラニン, Soranin
AutoresInio Asano
EditorialNorma Editorial
Fecha de publicaciónEnero 2019

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