Redneck

No hay finales felices cuando vives eternamente

Nunca me han gustado particularmente los vampiros, o al menos eso creía. Lo cierto es que la “vampirexploitation” que vivimos hace ya más de una década me pilló en los peores años de mi adolescencia, y quizá toda la purria audiovisual y narrativa que se hacía con los vampiros por aquella época (y no, no me atrevo siquiera a mencionarlo, porque pronunciar los nombres de los demonios les otorga mucho poder, pero todos sabéis de lo que hablo), me acabó generando cierto rechazo por los vampiros, por la literatura gótica y por las historias de terror en general. Esto me ha llevado a perderme muchas historias, en narrativa, en cómic o hasta en videojuegos, que ahora me doy cuenta de que me encantan, y que he perdido absurdamente un tiempo que podría haber aprovechado disfrutándolas.

Aunque hay que reconocer que Redneck no es precisamente eso. No es gótico, no es terror, no es vampiros tal y como los conocemos. Pero en cierta manera, sí lo es, pues Donny Cates se aprovecha de todo ello, de todos esos tópicos y de aquello que creemos conocer sobre el mito vampírico desde que Bram Stoker escribiese su Drácula, para darle una vuelta más a la típica historia de “vampiros americanos” y construir una obra distinta a todas las demás. En estas páginas se nos plantea la enésima inversión al tradicional mito del vampiro americano, en el que son los vampiros quienes permanecen bajo el yugo de la humanidad, los verdaderos monstruos de esta historia. Pero la virtud de Redneck no está en su planteamiento, sino en su ejecución. Cuando hablamos de Cates, no hay que poner tanto el punto de mira en la sinopsis macarra y grandilocuente que plantea, sino en los mecanismos narrativos que emplea para deformar esa idea inicial y en el discurso que hay detrás de todo ello.

De esta manera, de lo que realmente habla Redneck es de la familia, de la pérdida y del dolor constante que supone vivir una vida eterna. De ese opresor sentimiento que supone el saberse poseedor de un poder sobrehumano y al mismo tiempo sentirse impotente cuando la vida (inmortal o no) de aquellos que te importan está en juego. Saber que eres capaz de cosas terribles y tener que esforzarte para no desatar a la bestia que hay en tu interior, enfrentando los problemas de la manera más humana y cotidiana posible. Luchando contra la dicotomía que supone no subestimar o mirar por encima del hombro a la humanidad, al tiempo que debes hacerles ver que estás por encima de ellos, demostrándoles que no vas a ser ese monstruo que tan seguros están de que eres.

Redneck es, en definitiva, un relato sobre la identidad, especialmente la identidad familiar. Algo recurrente en la bibliografía del guionista texano, pues ésta no es la primera obra en la que le vemos dirigir una dramática y profunda mirada a lo que significa ser parte de una familia (es más, me atrevería a decir que, en el fondo, todas sus historias hablan un poco de esto). Este es un cómic que, en clave de thriller y con tintes de terror gótico, no es sino un relato familiar sobre la identidad y la pertinencia a una tierra, a una familia, y sobre cómo la compasión y la empatía son las únicas formas de sobrellevar una vida eterna.

Tampoco os voy a mentir, Redneck no es un viaje sin altibajos, tanto narrativos como emocionales. A un trepidante y alocado (lo sé, estos adjetivos son extensibles a prácticamente toda la bibliografía de Donny Cates) primer arco argumental le sigue otro un tanto más descomprimo, más de relleno, de transición. Al menos aparentemente, pues Cates aprovecha muy inteligentemente cada respiro que le va dando a su trama para ahondar en la psique de nuestros protagonistas, así como para explorar un poco más el universo en el que la historia se desarrolla o jugar con esas reglas de su propio mito vampírico. Podríamos decir que esta fórmula se repite una vez más, pues tras un tercer tomo en el que pasa absolutamente de todo, y en el que el guionista texano pone patas arribas todo el mundo que ha ido conformando en Redneck, se toma su tiempo en el cuarto volumen para recomponer la historia, las relaciones entre personajes y el universo que él mismo ha creado y destruido ya en un par de ocasiones.

En líneas generales, creo que la virtud de esta obra está en el hecho de que hasta en sus peores momentos es una muy buena historia, entretenida y que te mantiene interesado, pero que en sus mejores momentos, es capaz de hablarte a lo más hondo de tu ser, al tiempo que nos da un cómic tan completo como pocos hemos visto.

Al final, aunque me ha costado, me he dado cuenta, de que sí me gustan los vampiros, especialmente si son tan macarras como estos. Pero cada día tengo más claro que lo que realmente me entusiasma es que se utilice un género o un estilo, ya sea el terror o los superhéroes o cualquier otro que se os ocurra, y se retuerza y deforme para contar una historia o transmitir un mensaje que verdaderamente sienta necesario. Y estoy convencido de que el mensaje de Redneck es completamente necesario, al menos para mí.

Ficha técnica

Título originalRedneck
AutoresDonny Cates, Lisandro Estherren, Dee Cunniffe
EditorialImage Comics
Fecha de publicaciónOctubre 2017

Un comentario en “Redneck

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