Caballero Luna: La Misión de Medianoche

Desparpajo y angustia. Ese eres tú, Marc Spector

“No es de extrañar que haya desarrollado trastorno límite de la personalidad, porque preferiría ser cualquier otra persona que no fuera yo mismo”

Me ha gustado. Tenía que afirmarlo alto y claro dejando constancia a las primeras de cambio antes de que se me escapen atrocidades varias y destripe el cómic por ser una serie más marvelita –y contradecirme así– dentro de un catálogo, a grandes rasgos, repetitivo, homogéneo hasta el aburrimiento y esclavo del mainstream norteamericano prefabricado en masa para todos los gustos y todas las edades ¡Señora, que me lo quitan de las manos que es el personaje de moda y ¡blablablá! Pero, dichas las habituales coletillas de señor mayor gruñón, tengo que admitir que me ha parecido un digno entretenimiento que tira –y esto es muy subjetivo y personal– de similitudes con otros personajes, contextos y situaciones.

Pero como es inevitable, y hoy mismo he terminado de ver la serie que está copando de opiniones las redes sociales, no paro de ir de la serie al cómic y viceversa. Comparando, criticando mentalmente y, como ya imaginaba, pensando que la serie, en esa avalancha de comparaciones ineludibles, funciona, sí, pero a medias. En lo audiovisual todo el peso recae en un gran Oscar Isaac que borda el papel pero que egiptología aparte se queda, en cierto modo, en el limbo entre el superhéroe y la enfermedad mental como característica esencial y leitmotiv. Quizá querer darle profundidad para que la presentación oficial del personaje sea lo más completa posible haya sido un arma de doble filo, dejando un sabor agridulce a algunos –en los que me incluyo– y más tras descubrir cómo trata Jed MacKay lo mental dándole otra importancia, más en segundo plano, pero sin dejar de ser importante– trazando un camino menos engorroso.

Con unas puntadas bien hiladas y un contexto ya establecido en la etapa anterior y que involucra hasta a los mismísimos Vengadores –todo fácilmente entendible sin necesidad de haberlo leído y es de agradecer– la situación de Marc Spector es muy diferente a la que hemos visto con anterioridad –y más si acabas de ver la serie de Disney Plus– donde nuestro personaje, carne de psiquiatra, está a pie de calle, de voluntariado superheróico o de trabajo vecinal por y para el barrio, como lo queráis llamar, que ni el mismísimo amigo y vecino Spider-Man. Entornos urbanos que me han parecido interesantes y me han recordado a etapas setenteras con regustillo a Héroes de Alquiler o incluso a Daredevil.

Una dinámica que como bien dije antes no profundiza en lo oscuro de su trastorno para no enrevesarlo todo hasta el hastío –aquí no encaja esa seriedad que tienden a adquirir los productos televisivos de superhéroes– pero que está muy presente ya que no hay Caballero Luna sin problemas mentales pero que está en la misma habitación que el halo redentor de esta nueva etapa y donde, a priori, todo se le irá poniendo en contra. Todo con su correspondiente mensaje esperanzador de chico bueno ante el victimismo de uno mismo y del peso del pasado.

Pero lo que al principio me pareció lo más flojo o quizá solo correcto sin más –yo que de arte no entiendo nada– y acabó por convertirse en un eficiente y dinámico ejercicio visual por encima de la media es el dibujo de un autor que no tenía en el radar como Alessandro Cappuccio. Su trazo fuerte, sencillo pero sabiendo detallar lo esencial acaba convirtiendo al personaje en superhéroe, espíritu fantasmal y hasta en ente atemorizador con su elección del diseño. Sabiendo jugar con la indumentaria como si de las mismísimas personalidades de Spector se tratase. Un continuo intercambio fluido que la trama agradece.

Pero aquí no acaba la cosa, sus tintas –porque además de dibujar bien, Cappuccio entinta igual o mejor– están tan bien elegidas y dispuestas que sólo falta poner el acertado color de Rachelle Rosenberg para que el escenario con ese aire callejero del que presume sea perfecto para viñetas de lucimiento, explosiones o peleas entre contorsionistas con capas y malos humos. Quizá sea porque no esperaba mucho ni del personaje ni del guión, que me he visto sorprendido por una buena decisión de los mandamases de la editorial a la hora de elegir a sus artistas que, sin desmerecer la historia de MacKay, pienso que es donde recae su mayor virtud.

Esta nueva etapa de Marc Spector va rodada y es fácilmente digerible como una pizza carbonara con pepperoni un viernes por la noche. Además, tiene muchos elementos del personaje que se ha visto en la serie televisiva, recopilando taras anteriores y simplificándolas para que el trastorno de identidad disociativo no acaba trayendo de cabeza al lector –tudum tsss– y que gracias al lore de Marvel, su acertado contexto y los personajes que participan acaba siendo resolutivos y sin tapujos para que forme parte, con méritos propios, de una buena lectura isotónica de fin de semana.

Ficha técnica

Título originalMoon Knight vol. 7 #1-6
AutoresJed MacKay, Alessandro Cappuccio, Rachelle Rosenberg
EditorialPanini Comics
Fecha de publicaciónMayo 2021

2 comentarios sobre “Caballero Luna: La Misión de Medianoche

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