Vanish

“Quiero dejar de sentirme así… quiero… dejar de sentir”

Sí, lo sé, hacía ya demasiado tiempo que no venía a hablar de Donny Cates, y hay un motivo para ello, o bueno, varios en realidad. No quiero ahondar demasiado en ello, pero imagino que, inevitablemente tendremos que hablar un poco de por qué ha desaparecido el autor texano, pues creo que tiene un gran impacto en esta obra, a un punto en el que no puede obviarse. Y sí, también sé que lo que tengo que decir de Vanish decepcionará a más de uno, especialmente viniendo de mí, que siempre me he declarado hijo predilecto de papi Cates. 

¿Sabéis esos cómics que, a medida que avanzan, vas viendo cómo, acelerada e irrefrenablemente, van descarrilando hasta un fatídico final en el que ya no hay más remedio? Esos cómics que deseas con toda tu alma que te encanten, pero que por más que pongas de tu parte, simplemente no consiguen llenarte. Seguro que os ha pasado. Y siento profundamente tener que decir que esto es exactamente lo que me ha pasado en esta ocasión.

En mi defensa (y en la de los autores) diré un par de cosas. La primera es que, al arrancar la serie jamás habría vaticinado un final como este, tanto por lo que ha pasado dentro de las viñetas como por lo que ha pasado fuera. Y es que la premisa de esta obra no podría ser más interesante, más adictiva incluso: un Harry Potter macarra que logró derrotar a su particular Voldemort (lo mató bien muerto, vaya) cuando apenas tenía 13 años tiene que vivir el resto de su vida con semejante trauma y con lo que es aún peor, sabiendo que, desde ese preciso momento, su vida ha perdido todo sentido, toda razón de ser. A partir de ahí Cates nos trae un relato de estrés postraumático, desequilibrios mentales, abuso de sustancias, relaciones familiares tóxicas y la búsqueda de la realización y de un sentido de la vida a base de la violencia y la destrucción.

Quiero decir, con un planteamiento como este, era muy difícil fallar. Y sí, aunque gran parte de la temática (sobre todo apoyado también en el apartado artístico que comparten) rezumaba Venom por los cuatro costados, no por ello dejaba de vaticinar un éxito asegurado. Pero, ¡ay! La vida no iba a dejar que todo fuese tan sencillo, ¿verdad? Probablemente más de uno se haya dado cuenta de que, el que hasta hace un par de años parecía ser el guionista del momento desapareció prácticamente de la noche a la mañana. Y aunque no está del todo claro ni hay demasiados detalles al respecto (lo cual por un lado me alegra, pero por otro me intriga aún más), Donny Cates ha hablado públicamente de su (durísimo y difícil) divorcio y de un accidente automovilístico que sufrió hace alrededor de un año y que lo dejó no sólo sin poder escribir, sino prácticamente sin memoria.

Esta situación personal del autor lo llevó a abandonar todas sus series y proyectos, e incluso a dejar de lado su trabajo en Marvel. Lo cual no ha debido ser sencillo en ningún sentido. ¿Qué implicó todo esto para Vanish? Para empezar, retrasos, la serie dejó de publicarse a ritmo mensual y los números salían cada vez más diseminados en el tiempo. Por otro lado, lo que prometía convertirse en una serie abierta y una gran saga para el recuerdo (su recorrido en Venom se convirtió en el más largo de la historia de la colección sin ir más lejos), ha acabado transformándose en una especie de miniserie de 8 números con un final medio abierto que daría pie a continuarlo en el futuro si la situación se presenta.

Pero, en mi opinión, lo que más ha lastrado a esta obra ha sido la reconversión in media res que ha tenido que hacer Ryan Stegman, pasando de ser el dibujante a encargarse de los guiones, delegando el apartado gráfico en Netho Diaz y V Ken Marion. Que, aunque resuelven la papeleta lo mejor que pueden, y mantienen un estilo similar al de Stegman, la calidad de sus acabados dista mucho de la que es capaz de dar el artista de Indiana cuando le dan el espacio y el tiempo necesario.

Y esto es algo que se aplica igualmente al guión pues, aunque se nota que Cates y Stegman han pasado el suficiente tiempo juntos como para empezar a formar parte de una mente colmena, es más que palpable que la finura y la resolución que tiene Cates en los guiones no ha permeado del todo en su habitual socio. Desde que Cates empezó a dejar de estar tan presente en la realización del cómic, primero figurada y después literalmente, se percibe como la historia se va tornando más formulaica y repetitiva, redundando en ideas que ya hemos visto en sus otras obras, especialmente en Venom.

Como digo es una pena la situación que ha llevado a este cómic a acabar así, pero aún así es digno de admirar por parte de todos los autores implicados que hayan conseguido llegar al menos a este final del primer arco. De verdad que no puedo hacerme una idea de lo difícil que ha tenido que ser para el propio Cates continuar sacando adelante una historia que versa sobre la pérdida, la ruptura de relaciones o el abuso de drogas, en un momento como el que estaba pasando el propio autor. Ni menos difícil para Stegman tener que coger las riendas y continuar el trabajo de su amigo en una situación como esa. 

Quizá precisamente lo que me ha sacado de la lectura y me ha hecho hasta pasarlo mal, es el hecho de que, por momentos, eliminando la magia, la fantasía y el macarrismo noventero, da la sensación de que la vida de Oliver Harrison y la de Donny Cates empezaron a difuminarse y a confundirse. Y dada la dureza a la que llegan las reflexiones y el autocastigo del protagonista, deja con bastante mal cuerpo pensar que el autor estuviese sintiéndose exactamente así.

Ficha técnica

Título originalVanish (vol. 1-2)
AutoresDonny Cates, Ryan Stegman, J.P. Mayer, Sonia Oback
EditorialMoztros
Fecha de publicaciónNoviembre 2023

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