Sex Criminals

¡Tremendo gatillazo!

El cómic de risa no está hecho para mí. La obligación constante a la que se autosomete el autor para generar escenas graciosas desemboca en una historia forzada, hueca y que normalmente no tiene ni puta gracia. No soporto leer colecciones de Harley Quinn o Masacre porque me bombardean con escenas teóricamente divertidas que sólo consiguen aburrirme y generarme una opinión mala del protagonista. Sin embargo, este tipo de personajes me encantan en sagas de acción en los que ellos son el alivio cómico, que destaca frente a la trama central. Por tanto, yo soy más de obras cuyo objetivo no es hacerte reír, sino contarte algo que como consecuencia tiene momentos hilarantes, como puede ser el caso de Predicador de Garth Ennis y Steve Dillon o Saga de Brian K. Vaughan y Fiona Staples.

Llegué a Sex Criminals con la promesa de que esta novela gráfica me iba a ofrecer una originalidad fuera de la normal. En el primer tomo me encontré una trama que sin duda no me decepcionó. El argumento se centra en Suzie y Jon, una pareja que tiene un don especial que consiste en que cuando llegan al orgasmo, entran en un mundo de luces de colores en el que el tiempo se ha parado para el resto y en el que pueden hacer lo que quieran sin que nadie los vea. ¿Qué haríais vosotros en esa situación? A los protagonistas no se les ocurre mejor idea que robar bancos. Esta premisa no puede ser más atrayente, pero ¿es capaz Fraction de mantener el nivel?

Como ya habréis deducido la historia central gira en torno al sexo. La verdad es que no se me ocurre un tema mejor cuando quieres hacer que a la gente se ría. De esta forma, mezclan el humor más típico y simplón, como puede ser un otaku fantaseando con Sailor Moon, con algunos detalles muy creativos. Un ejemplo de ello es hablar de una película porno basada en el cómic The Wicked + The Divine, de Kieron Gillen y Jamie McKelvie, en la que, si te has leído la obra, te echaras unas buenas risas viendo a Amaterasu descubriendo ciertos talentos. También, intentan hacer un análisis de los diferentes patrones sexuales de la gente, pero aquí caen en los más burdos clichés. Para ejemplificarlo sólo necesito deciros que Jon se refiere al mundo que entran durante el orgasmo como «Lefalandia» y Suzie como «La Calma». De este modo, cae una y otra vez en el mismo error de encasillar a la gente, en un intento fallido de resultar jocoso.

Si hay algo que destacar de la obra es la narración gráfica, y es que si algo merece la pena es el trabajo del señor Zdarsky. Sólo por ver el Kamasutra que se marca en la pared de unos baños femeninos de un instituto merece la pena pagar. Fraction no se queda lejos, ya que ambos, a pesar de usar recursos comunes a este tipo de tebeos como puede ser romper la cuarta pared, consiguen generar momentos totalmente mágicos. Cabe destacar una grapa en la que imitan el estilo del dúo creativo “Brulips” para contarte la trama de una policía, que es oro puro. Otros detalles notables son poner a un personaje a cantar una canción y llenar los bocadillos de supuestos post-its indicando que no tienen los derechos para poner la letra original, o introducirse a sí mismos en las viñetas mientras charlan por teléfono. Y es que, sin duda, el tebeo está lleno de este tipo de maravillas de las que podría pasarme el día hablando, pero ¿sacársela con la narración grafica es suficiente para convertirla en una buena obra? La respuesta es un rotundo NO.

Por muchos recursos curiosos que ofrezca el cómic lo cierto es que es una historia vacía. El argumento que presenta en el primer tomo se vuelve difuso a partir del segundo, queriendo abarcar demasiados temas como las enfermedades mentales, la sexualidad femenina… Lo cierto es que llega un punto en el que sientes que no te está contando nada y que no te puedes aburrir más. Si consigues llegar al final, te queda un sentimiento de pérdida de tiempo porque el propio autor se ha olvidado de cerrar varias tramas secundarias y ha creado un final absurdo y atropellado, porque sinceramente parece que hasta él se ha dado cuenta de que se le ha ido de las manos al más puro estilo Lost.

En definitiva, la que podría haber sido una gran historia ha sido sacrificada en beneficio del lucimiento de sus creadores. Han querido destacar tanto por los detalles que les hacían diferentes, que han olvidado que tenían que contar algo y que sólo de exposiciones de ego no se puede generar algo digno de leer. PD: Las guerras de tamaños de pollas siempre acaban en gatillazo.

Ficha técnica

Título originalSex Criminals
AutoresMatt Fraction, Chip Zdarsky
EditorialAstiberri Ediciones
Fecha de publicaciónJulio 2017

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.