Epílogo

Las cosas nunca son lo que parecen

A medida que he ido creciendo, me he dado cuenta que los seres humanos vivimos pensando en que somos especiales, que no cometeremos los mismos errores que nuestros padres, y que en absoluto, nos parecemos a ellos. Incluso este propio pensamiento se repite una y otra vez en cada uno de nosotros, y se acentúa especialmente en la adolescencia. Cual elefante en una cacharrería llega esa etapa de nuestra vida en la que más nos alejamos de los padres, los que más nos quieren. Los miramos por encima del hombro, sin valorar sus esfuerzos y sacrificios por nuestra felicidad, desoyendo consejos o advertencias de personas que ya han pasado por lo que en un futuro seguramente nos toque pasar. Así poco a poco, la distancia con ellos se hace enorme e incluso a veces insalvable.

Con esto no quiero decir que no se tenga a veces razón a la hora de no comulgar con los ideales de quien te dio la vida, ni mucho menos. Pero si es cierto que con esas edades carecemos de empatía que nos hace ciegos a muchas cosas. Con el tiempo crecemos y empezamos a darnos cuenta, no sólo de que, aquello que tus mayores te decían era cierto, sino que comportamientos que habían tenido y no entendías la razón comienzan a tener sentido. En mi caso con 25 años empecé realmente a darme cuenta de todo esto, con la suerte de que mi distanciamiento hacia mis padres no fue muy fuerte, pero con la desgracia de tener a un padre enfermo con cáncer. Los últimos años de la vida de mi padre pude darme cuenta de todo lo que había hecho por nosotros y entenderle mucho más, nos unimos mucho y eso fue genial. Sin embargo, me queda la espinita de que la enfermedad se lo llevara y no me diera la oportunidad de devolverle todo lo que él hizo por mí, como sí que intento hacer cada día con mi madre.

¿Pero qué ocurre cuando las diferencias en la forma de pensar con un padre hace que rompas la relación con él? Esta es la pregunta que el maestro Pablo Velarde nos plantea en este cómic. Presenta a José Mendoza, un joven periodista que trabaja en un periódico cubriendo las noticias de arte y cultura, temas que el ama e idolatra con todo su ser. Un día descubre por las esquelas que su padre, del cual lleva años sin saber absolutamente nada porque acabo fatal su relación, ha fallecido. Es en este momento en el que se nos muestra que fue un alto cargo en la España fascista de la dictadura, en la cual llevaba a cabo el papel de censurar todo tipo de arte. Podréis imaginar lo que para José significaba de adolescente enfrentar sus ideales con los de un padre con esta forma de pensar tan chocante. Años más tarde, José acude a una galería de arte en la que exponen fotos de la guerra civil y por accidente descubre una en la que su padre aparece junto a una actriz y su hija, prisioneras de guerra, que son ayudadas a escapar por él. Este descubrimiento provoca en nuestro protagonista una cascada de preguntas y dudas acerca de quién era realmente su padre, y llevándole a una frenética investigación que irá haciéndole descubrir una increíble vida digna de una obra de teatro que no se podía ni siquiera haber imaginado. ¿Cómo es posible que el fascista de su padre salga en una foto ayudando a presos políticos? ¿Es realmente quien creía o sólo representaba un papel? ¿Por qué hizo todo aquello?

Sé que algunos podrán pensar que esto es otra obra más sobre el franquismo, pero creedme es diferente. El autor nos sumerge de una forma genial en la historia en la cual nosotros también somos participes de la ignorancia y dudas que el protagonista tiene, ya que vamos descubriendo todo al mismo ritmo que José, consiguiendo así atrapar al lector para querer llegar a la verdad. El dibujo en blanco y negro, sencillo pero eficaz en la ambientación y la ejecución, te hace fluir entre las viñetas. Especial mención a esa persecución por las carreteras de nuestro protagonista, me pareció genial.

Y aquí llega el “Epílogo” de mi reseña. Podría contaros más pero sería cometer un delito contra el arte desvelar más cosas de esta historia. De hecho… tal vez todo lo que os he contado sea mentira, sólo un montón de texto para ocultaros la verdad de mi aprendizaje hacía mis padres, mi vida con ellos o incluso de que va esta obra en verdad. La única forma que tendréis de averiguarlo es haceros con Epílogo, y cuando lleguéis al final de este y os vuele la cabeza, acordaros de mí.

Ficha técnica

Título originalEpílogo
AutoresPablo Velarde
EditorialNuevo Nueve Editores
Fecha de publicaciónSeptiembre 2019

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