En el Limbo

Atrapada entre dos mundos, sin pertenecer a ninguno

“Me parecen todos iguales”. ¿Acaso existe una frase que muestre mejor el racismo de nuestros tiempos? No lo creo, pero la mayoría no lo aceptará. ¿Por qué? Porque es una frase que hemos dicho todos. “Los chinos me parecen todos iguales”. ¿Veis todo lo que está mal en esa frase? Primero, nos referimos a todos los asiáticos como “chinos”, cuando a nosotros nos molesta que la gente no sepa dónde está España. Luego, nos hemos interesado tan poco por aquellos que no se parecen a nosotros, que no somos capaces de ver que son tan distintos entre ellos como somos entre nosotros. Y, tercero, estoy utilizando los términos ellos y nosotros como si no fuésemos lo mismo…

No creo que esté mal admitir que en nuestra sociedad hay un racismo velado que tenemos normalizado, aunque puede que algunos no consideren que esto sea discriminación, pero para aquellos que tienen que adaptarse a vivir entre personas que no son capaces de abrir más su mente, os aseguro que no es nada fácil. Por mi parte, estoy muy agradecida de ser capaz de ver mis propios sesgos y ponerles solución. Gracias a la creciente difusión de la cultura coreana mediante su música y su cine, estoy aprendiendo a ser mejor y a darle un significado real a la palabra inclusión.

Una de las obras que ha colaborado con mi crecimiento personal actual, ha sido En el limbo, que narra la historia de la propia autora, Deb JJ Lee, creciendo en Estados Unidos. Y es que tiene algo muy especial, ya que no se centra sólo en cómo el resto la veía diferente, sino en como ella misma se veía así. De esta forma, muestra no sólo el propio rechazo de una sociedad por lo ajeno, sino la desconformidad que todos sentimos cuando no estamos entre aquellos que sentimos semejantes a nosotros. ¿Que nuestra raza y, por tanto, que nuestra apariencia no sean iguales nos hace distintos? Si nos centramos en lo fisiológico pues obviamente sí, pero cuando dos personas se crían en el mismo lugar, ¿qué importa la fisionomía? Lamentablemente, demasiado.

Así, mientras Deborah observaba su rostro en el espejo cada día, la gente a su alrededor no se lo ponía nada fácil, porque tenemos la tendencia de remarcar aquello de otras personas que resalta. Si alguien es de otra raza, en la mayoría de los países del mundo se encargan de recordárselo cada día. No entiendo porque hacemos eso los humanos, pero lo hacemos. Siempre trazamos esa línea y no les dejamos olvidar que son diferentes, como si ellos no lo notaran ya cada día.

Un punto que me ha hecho reflexionar en la obra es cuando su profesor el primer día de clase dice mal su nombre al pasar lista. Y es que creo que todos podemos pensar en un momento en el que un maestro ha sido el origen de la discriminación que sufre alguno de sus alumnos. Yo podría contaros mil situaciones así que he vivido. Muchas veces lo hacen sin querer, y muchas otras aposta. Deberían de ser más conscientes de la importancia de sus palabras. Si la persona que es uno de tus puntos de referencia mientras creces, no se preocupa en evitar ese tipo de situaciones, ¿por qué deberías hacerlo tú? Y así es como maestros, tutores y padres, nos sesgas mientras crecemos y son el origen de momentos de discriminación que nosotros mismo originaremos en el futuro. Una pena que no nos tomemos más en serio lo que supone criar a una persona y moldear una nueva mente, cuando a veces sería tan sencillo como leerse antes la lista de nombres de tus alumnos para asegurarte que sabes pronunciarlos y no remarcar ante todos esos influenciables niños, que uno de ellos es diferente a los demás. Por este motivo, es común entre los asiáticos inmigrantes, el tomar un nombre nuevo del país al que llegan, con la intención de destacar menos. Esta idea me resulta demasiado triste. No imagino el tener que renunciar hasta al nombre que mi madre me dio (y mira que el mío es feo), por intentar encajar en una sociedad que hará todo lo posible por no hacerme un hueco.

Pero, a pesar de todo esto, lo más llamativo de la novela gráfica es que, no sólo trata lo que es crecer en un país que no es tu lugar de nacimiento y como esto se suma a todos las dudas e inseguridades de la adolescencia, sino que remarca como esto puede ser un problema en la unión familiar. La autora cuenta que sus padres crecieron en Corea del Sur, con otras costumbres. Mudarte de mayor a otro país siempre es más complicado y te cuesta más aprender un nuevo idioma. Si a esto le sumas que tu lengua natal, no va a ser la principal de tus hijos, va a hacer que un pilar muy importante de una persona, que es su familia, se tambalee. Así, Deborah crece con una madre muy diferente a las de sus amigas y encima se siente incapaz de comunicarse con ella, por la barrera cultural e idiomática. Este tema es algo que nunca había visto tratar y que, personalmente, nunca me había planteado.

Como resumen, os diré que este cómic me ha dado una nueva perspectiva y me ha hecho empatizar con lo complicado que debe ser no tener tu lugar, no pertenecer a ningún lado. Ya que la autora no encaja ni en su país natal, ni en el de la residencia, y se siente en un limbo lleno de ansiedad.

Ficha técnica

Título originalIn Limbo
AutoresDeb JJ Lee (Lee Jungjin)
EditorialEdiciones La Cúpula
Fecha de publicaciónEnero 2024

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