Old Dog: Acto Uno

A otro perro con ese hueso… pero déjame un trocito

El hype es un maldito artefacto de tortura, no me cabe duda. Y eso que puedo presumir –o eso creía yo– en gran medida en no sentirme afectado por él –vicios viciosos y ociosos aparte que acaban gustándome siempre, tengan el nivel que tengan–. Pero aquí hay dos palabras que me hicieron tambalear y donde el hype se convirtió en Robert de Niro en Toro Salvaje directo a mi mandíbula lectora, y esas palabras fueron: Declan Shalvey. Quizá fuera que esperaba la octava maravilla como autor completo de un excelente narrador visual –que aquí lo hace– y mejor dibujante –que también– o quizá que acaba de ver escasos minutos antes la enésima maravilla de Antoine Fuqua y Denzel Washington en The Equalizer 3 y tenía el cerebro a o tras cosas. Yo que sé.

Así que tras dudar muchas veces decidí algo que cada vez hago más y es mirar en las opiniones de Whakoom sensaciones similares a las mías, ya sea para no sentirme el bicho raro del rebaño o –que suena mejor– para corroborar que quizá el autor lo enfocó de una forma donde en algún punto se alejó de mí –y por ende de más personas como yo– como lector ¡y zas! Encontré una opinión que lo catalogaba de “Espectacular inicio y una serie que promete mucho. Un guión de extraña estructura” ¿Mal de muchos consuelo de tontos? Quizá pero esa opinión de un tal Velouria es un perfecto resumen de este primer tomo.

Admito que precisamente la noche antes de leerme esta historia y, por ende, ponerme a escribir esto que ahora estáis leyendo, había charlado largo y tendido –16 cervezas mediante– con mi buen amigo Pablo, profesor y librero, de las maravillas de Declan Shalvey en casi todo lo que hace –obviaré el salseo comiquil que esto no es Sálvame–. Y aquí estaba yo, emocionado, por un cómic del que solo con el título y la portada, pensaba que estaría en ese espectro tan amplio que conforman mis gustos lectivos. Y retomando las sensaciones de los dos párrafos anteriores, y siento repetirme, todo es un “sí pero no pero ay qué rabia que quiero que me guste todo… pero no… pero jo esto es bueno”.

Tras dos números con una acción continuada, frenética si cabe, donde Shalvey se va explayando poco a poco mientras suelta personajes y flashbacks –también a buen ritmo– la sensación de «creo que me estoy perdiendo algo o lo que el autor considera que no debe contarme aún hace que no me entere». Y es que partimos de un planteamiento que podría haber gestado Tom King pero ahorrándose esa infinidad de capas y traumas para centrarse en una línea justísima de drama emocional –no inexistente pero tan pequeña que parece que no está o que no tiene la suficiente importancia– por una acción pseudo-noventera a lo Jason Bourne, CIA y rollos extraoficiales de «eh, trabajamos para el Tío Sam pero al Tío Sam no le gusta que existamos».

Pero todo cambia a mitad del tomo. Un par de frases, un personaje del pasado y nuestro protagonista, Jack Lynch, para que todo empiece a tener un cierto sentido en nuestra cabeza –o quizá solo en la mía–. Quizá malinterpreté al autor irlandés desde el principio y fue mi culpa pero debo admitir que me centré más en su dibujo y en la acción peliculera al no acabar de entender o razonar de qué iba, lo que me estaba contando y la información que se estaba guardando –soy de los que ignoro las sinopsis del final del tomo para ir descubriéndolo poco a poco pero aquí no puedo evitarlo porque no acaba de entender lo que estaba leyendo–.

Salvado ese obstáculo personal –ahora seguro que muchos de vosotros pensaréis que ando cortito de comprensión lectora y que vosotros entendisteis la historia desde el principio y quizá tengáis razón– es que el dibujo, el color y esa narración gráfica de Shalvey son maravillosos, certeros y, me atrevería a decir, que lo que acaban consiguiendo que merezca la pena soportar –aunque quizá ese verbo tenga demasiadas connotaciones negativas– esa “extraña estructura” que mencionaba el usuario de Whakoom. Está lejos de ser un mal cómic y las ganas de seguir leyendo están casi intactas pero hay tantos matices de por medio que quizá un segundo tomo sea decisivo para tragarme mis palabras o abandonar la serie.

Este Perro Viejo encarnado por Jack Lynch está lejos de ser un mal cómic con un mal guion pero del que me costaría ir recomendando ciegamente ante otros títulos. Tiene muchas virtudes –la mayoría visuales– y tiene pinta de que lo que está por venir será mejor pero hay tantos matices –muchos dudosos– tras haberlo leído que prefiero ser prudente y dejarlo para el segundo tomo. Porque sí, pese a todo lo dicho tengo ganas de seguir leyendo que aquí nadie dijo que esto podría ser blanco o negro y Declan Shalvey se lo merece.

Ficha técnica

Título originalOld Dog
AutoresDeclan Shalvey
EditorialNorma Editorial
Fecha de publicaciónDiciembre 2023

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