El color de las cosas

Nuestra mente transforma las cosas

Cuando comencé a ser lector de cómics hace ya más de 23 años, mi concepto sobre que era un buen cómic y que no, era muy diferente de lo que es hoy en día. Por entonces, fruto tal vez de mi juventud, buscaba un tipo de dibujo con personajes cuyos cuerpos parecían esculpidos por el propio artista Michelangelo Buonarroti, dejando de lado cosas tan importantes como la capacidad de narración o el poder de transmisión de lo que se quería contar. Me flipaban esas figuras apolíneas que hacían movimientos imposibles, marcando sus figuras y músculos, mientras enseñaban sus capas increíbles o sus armas de dimensiones inverosímiles. No me juzguéis, era hijo de los noventa y he crecido viendo a Schwarzenegger (obviamente he tenido que buscarlo en internet para escribirlo bien) y a Stallone molarlo todo en la gran pantalla. Pero con el tiempo y la maduración, poco a poco mis gustos han ido cambiando conmigo. He experimentado todo tipo de narraciones visuales que se adecuan como un guante a los relatos que los guionistas crean con tanto mimo, llevándome de la mano a experiencias lectoras diferentes y creando sensaciones en mí que nunca hubiera pensado sentir en la lectura. Así es como me he acabado convirtiendo en un yonqui de lo sorpresivo, transformándome en una especie de Indiana Jones en busca del Arca perdida, salvo que mi tesoro tiene la forma de un cómic diferente que me lleve a cuotas nuevas de experiencias y vivencias.

Así fue como di con El color de las cosas. En verdad no fue difícil encontrarlo ya que en mí es común vigilar toda obra que la editorial Reservoir Books nos trae. Nunca fallan a la hora de llevar al público trabajos artísticos que plasman claramente lo grande que es como arte el mundo del cómic. No conocía para nada la obra, pero en cuanto vi de que se trataba y como el autor narraba la historia de una forma tan peculiar, supe que debía hacerme con ella sí o sí. Os estaréis preguntando, ¿qué tiene tan especial esta obra? Veréis, su autor Martin Panchaud, es mundialmente conocido por hacer relatos ilustrados desde una perspectiva aérea, casi incluso esquemática, en la que representa a los seres vivos como puntos de colores. Se hizo mundialmente famoso en su origen por ilustrar toda la saga de Stars Wars de esta forma tan peculiar. Ahora nos trae su propio relato original acompañado de esta forma tan singular de relato.

No os voy a engañar, cuando me llegó el tomo y lo abrí por primera vez mi reacción fue: ¿qué cojones es esto? ¿Cómo leche voy a hablar a la gente de esta obra? ¿Voy a ser capaz siquiera de entender algo que parece tan esquemático? Como era de esperar las primeras impresiones siempre suelen estar muy equivocadas. Es increíble lo que la mente humana puede llegar a hacer, consiguiendo que unos puntos de colores se transformen en personas con caras propias, gestos y hasta ropa. Escenas y escenarios que cobran vida sólo con el poder de la imaginación, apoyados por la narrativa de los dibujos del autor que se la ingenia de mil y una formas para convertir su trabajo en una experiencia más allá de cualquier otra que halláis podido sentir en cualquier otro lado.

De esta forma nos narra la aventura del pequeño Simon Hope, un niño de 14 años que vive en Inglaterra. El pobre Simon tiene una vida bastante dura, sus padres no hacen más que pelearse constantemente por temas de dinero y en el colegio sus compañeros se aprovechan de él y se burlan por ser gordito. El azar hace que la vida de nuestro protagonista cambié cuando por accidente, una adivina le lee el futuro dándole el nombre de un caballo de carreras que ganará la siguiente competición en el hipódromo de la ciudad. El pequeño decide coger todo el dinero que tienen sus padres para apostarlo con el sorprendente resultado de que gana 16 millones de libras. Aquí comienza una increíble historia en la que Simon se dará cuenta que el dinero no siempre da la felicidad, pasando por una serie de situaciones increíbles y presentándose en su vida todo tipo de sujetos que de alguna forma u otra cambiaran el destino del chaval. El autor Martin Panchaud, no sólo demuestra sus dotes narrativas visuales en esta obra, sino que además nos trae una historia muy ingeniosa y bien pensada en la que incluso los detalles que parecen menos importantes tendrán un gran peso en la trama. Sólo os diré que cada poquitos capítulos, el guionista nos trae unas pocas páginas sobre una ballena llamada B-52, de la cual nos irá dando datos sobre como es su vida de principio a fin. Podría parecer que esto no tiene ninguna importancia, pero creedme que el desenlace de esto es algo que debéis leer.

En resumen, El color de las cosas es un relato para mentes inquietas que buscan cosas diferentes y fantásticas. Para inconformistas que arriesgan por encontrar nuevas experiencias. Un ejemplo increíble de lo que el noveno arte puede llegar a dar, demostrando que aun el mundo del cómic puede sorprender. Esta obra sale hoy 25 de Enero de 2024, así que si amas tanto como yo las novelas gráficas necesitas hacerte con esta y punto.

Ficha técnica

Título originalDie Farbe der Dinge
AutoresMartin Panchaud
EditorialReservoir Books
Fecha de publicaciónEnero 2024

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